Parte del gobierno de Eduardo Duhalde trabaja en una idea de largo plazo que modificaría de raíz la conducción de la economía argentina. Se trata de la separación del ministerio que hoy dirige Roberto Lavagna en Economía y Hacienda. El primero se ocuparía, entre otras, de las áreas de Finanzas, Producción, Política Económica y Defensa de la Competencia. Hacienda por su parte tendría la administración de las secretarías de Ingresos Públicos, Presupuesto y Relación con las Provincias. La idea es dividir las decisiones de ingresos y gastos por un lado, y las de lineamiento de políticas macroeconómicas y productivas por el otro. Uno de los técnicos que trabajan en esta propuesta aseguró que la intención es «tener un ministro que maneje todo lo que tenga que ver con los gastos y los ingresos, y que tenga una personalidad fuerte para decir que no».
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Se entiende dentro del gobierno de Eduardo Duhalde que la idea puede ser buena, pero que políticamente sería por estos días difícil de poner en práctica. En realidad, y si se respetara la Constitución nacional sancionada en 1994, este Ministerio de Hacienda, con las obligaciones de cuidar los ingresos y los gastos ya existiría y tendría un poder teórico más importante que Economía.
Según la letra de la Constitución, la Jefatura de Gabinete tendría esta responsabilidad. Una sola vez hubo un intento de trabajar en este sentido. Fue durante la efímera gestión de Rodolfo Terragno durante los primeros y mejores días del gobierno de Fernando de la Rúa. Fue precisamente el planteamiento de la idea de respetar la Constitución y que sea la Jefatura de Gabinete la que ejecute el Presupuesto nacional, además de las críticas al impuestazo, lo que aceleró la salida de Terragno del gobierno de la Alianza.
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