Tras cerrar la renegociación del contrato de Aeropuertos Argentina 2000, el empresario Eduardo Eurnekian le presentó ayer al gobierno un proyecto para construir un nuevo ramal ferroviario trasandino, entre Mendoza y la chilena Los Andes. Hoy al mediodía, en la Secretaría de Transporte, se hará la apertura del sobre-expediente presentado ayer. Seguramente no por casualidad quien encabezará la ceremonia será el vicepresidente Julio Cobos, un poco por mendocino y otro poco para que este radical «K» tenga algo que hacer.
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Las características del proyecto, que fueran adelantadas por este diario, prevén básicamente la perforación de un nuevo túnel a baja altura más un tramo de cobertizo antialudes, que garantizarían su utilización aún bajo las más inclementes condiciones meteorológicas.
La presentación del proyectose hizo ayer bajo la forma legal de «iniciativa privada» ante la Secretaría de Transporte que sigue capitaneando Ricardo Jaime; se prevé una inversión superior a los u$s 3.000 millones, buena parte de la cual deberá ser aportada por los Estados argentino y chileno. También las autoridades chilenas fueron informadas de la iniciativa, pero en este caso habrá una licitación.
La Corporación América (CAS) que aspira a liderar el consorcio constructor-concesionario, tendrá como en el lado chileno a las locales Tecnicagua y Petrolera del Sur; del lado argentino al megagrupo brasileño Camargo Correa (que aportará su experiencia en obra pública y seguramente el cemento de su controlada Loma Negra), a la constructora mendocina Cartellone y a Cometrans/TBA, el grupo ferroviario/colectivero de los hermanos Cirigliano, que actualmenteoperan -bajo incesantescríticas- los ramales Mitre y Sarmiento de los trenes suburbanos, y administran junto a otras empresas y el Estado el San Martín, luego de que le fuera retirada la concesión al controvertido Sergio Taselli.
Es justamente el San Martín larga distancia el que deberá empalmar con el Trasandino que aspira a construir Eurnekian: en la actualidad ese ramal sólo opera en cargas, pero para que resulte confiable y rentable sus vías deberán ser remozadas.
Resurrección
Está claro además que este proyecto compite de manera frontal con la resurrección del Belgrano Cargas a la que aspiraba Franco Macri, un proyecto que parece haber fallecido antes de nacer (los socios chinos habrían desaparecido, los locales no se ponen de acuerdo, el Estado no hace los aportes económicos a los que se había comprometido y además de todo Hugo Moyano es socio y miembro del directorio). El Belgrano Cargas debía ser el «tren sojero» que sacaría las cosechas hacia el Oriente a través de los puertos del norte de Chile. Ahora Eurnekian aspira a lo mismo, pero desde Valparaíso.
Según informó CASA, la obra demandaría siete años, el tren será eléctrico y podrá funcionar todo el año, al revés de lo que sucedía con su viejo antecesor de trocha angosta que debía parar por las intensas nevadas que suelen caer en esa región. El tren podrá transportar hasta 30 millones de toneladas de carga anuales en una primera etapa, cifra que se multiplicará cuando esté operativo el ramal Buenos Aires-Mendoza.
En la actualidad todas las cargas son transportadas a través del Paso Cristo Redentor, que también suele quedar bloqueado por las nevadas y además sufre congestiones de tránsito por la acumulación de camiones.
El proyecto tiene varias etapas; la primera será recuperar y electrificar la traza del tramo Mendoza-Puente del Inca, de 141 km. La segunda, desde Puente del Inca a Juncal: allí se hará un «túnel de baja altura» de 23,5 km, lo que permitirá evitar una trepada de 500 metros y acortar 10 km el viaje. Desde Juncal a la chilena Los Andes se hará lo mismo (recuperar, electrificar) en sus 51 km. A eso se agregará un cobertizo antialudes de 8,5 km entre Puente del Inca y Quebrada Cerro Navarro. La construcción será de doble vía en todo el tramo, y el túnel de 15 km tendrá ocho km en territorio argentino y siete km en el chileno.
De todos modos, la gran incógnita es la financiación de esta obra monumental: si bien los empresarios se comprometen a conseguir fondos bancarios, sin dudas los gobiernos tendrán que sacar plata de las arcas públicas. A cambio, recibirían acciones de la concesionaria. El recupero de la inversión será muy difícil; de ahí la necesidad de aportes oficiales.
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