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El euro finalizó a 1,1877 dólar y ahora los operadores estiman que la moneda común se encamina a quebrar el máximo histórico de 1,1899 dólar que alcanzó en enero de 1999.
Sin embargo, el 5 de junio próximo se celebrará la reunión del Banco Central Europeo (BCE), por lo que los operadores comenzaron a preguntarse si esta entidad podría recortar las tasas, lo que dañaría la fortaleza del euro.
Pero ayer el euro también alcanzó un máximo frente a la moneda japonesa, el yen. En parte fue la consecuencia de la incertidumbre luego que un terremoto afectara la parte norte de Japón, ya que esto generó un colapso en las comunicaciones -inclusive en Tokio-e impidió al banco central japonés operara como lo hace habitualmente en el mercado de divisas para frenar el ascenso del yen. También influyó a favor del euro el hecho de que el grupo financiero Mizuho, el principal banco del mundo por activos, divulgó ayer la mayor pérdida en la historia empresaria de ese país.
Todo ello disparó al euro a un máximo de 138,78 yenes. Por otra parte, los analistas señalaron que declaraciones de Otmar Issing, economista jefe y miembro del comité ejecutivo del BCE, y de Ernst Welteke, presidente del Bundesbank alemán, en rechazo del riesgo de deflación en Alemania, fortalecieron aun más al euro.
No obstante ello, el volumen operado en los mercados cambiarios internacionales fue particularmente bajo porque en Estados Unidos fue feriado (se conmemoró el Memorial Day, en honor a los soldados norteamericanos caídos en combate).
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