7 de noviembre 2008 - 00:00

Europa prepara un documento para presentar en la cumbre del G-20

Nicolas Sarkozy hoy en Bruselas
Nicolas Sarkozy hoy en Bruselas
Los líderes de la Unión Europea (UE) se reúnen hoy en Bruselas para establecer las bases de una reforma del sistema financiero mundial, con un plan de acción concreto y la esperanza de que la llegada del demócrata Barack Obama a la presidencia de Estados Unidos los ayude en su cruzada.

Convocado por el jefe de Estado francés Nicolas Sarkozy, presidente en ejercicio de la UE, el encuentro informal tiene como objetivo preparar la cumbre del G20 de países industrializados y potencias emergentes prevista el 15 de noviembre en Washington.

Esa cumbre del G20 contaría con la participación del presidente de gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero, a quien Sarkozy cedería una de las dos bancas correspondientes a Francia (una por la presidencia de la UE, la otra por ser miembro del G7), según informó la prensa española confirmando una posibilidad que se venía barajando en los últimos días.

Las discusiones en Bruselas se apoyarán en un documento de la presidencia francesa que establece los grandes ejes de la posición de la UE, como una mayor regulación y transparencia de los mercados, así como un papel estelar del Fondo Monetario Internacional (FMI) en esa nueva arquitectura.

"Hay una visión única, un consenso muy elevado sobre cuáles son los principios en los que debe basarse esa reforma del sistema financiero internacional, y también incluso sobre cuáles son las medidas económicas más urgentes que hay que poner en marcha", indicó el viernes el comisario europeo de Asuntos Económicos, Joaquín Almunia.

En el documento, la presidencia francesa de la UE pide "propuestas concretas" para enfrentar la crisis financiera en un plazo de cien días después de la cumbre del G20.

La cumbre del G20 "deberá al mismo tiempo definir las orientaciones inmediatas sobre gobernanza internacional" y "poner a punto un programa de trabajo preciso para que se presenten en cien días propuestas concretas y operacionales sobre los temas identificados como prioritarios", dice el texto.

Si el consenso sobre las grandes líneas parece seguro, quedan reservas por resolver, por ejemplo de Suecia y Gran Bretaña, que calificaron al texto de demasiado detallado y advirtieron sobre un "exceso de regulación".

De su lado, Alemania teme que surja un "gobierno europeo" económico, algo a lo que la canciller Angela Merkel ya se ha opuesto en varias ocasiones, defendiendo la independencia del Banco Central Europeo (BCE).

Pese a la diferencia de enfoques, entre los europeos hay conciencia de que es esencial llegar unidos a la cumbre del G20, único modo de desempeñar un papel central en la reforma del sistema financiero mundial y aprovechar el impulso dado por la histórica elección de Obama.

"Nuestro sentimiento es que la victoria de Barack Obama es más bien una buena noticia para los europeos. Tenemos la impresión de que sus orientaciones van en la misma dirección que las nuestras, es decir de un refuerzo de la regulación financiera y el multilateralismo", indicó una fuente cercana a la presidencia francesa de la UE.

También debe resolverse la participación de España en la reunión de Washington, objeto de debate ya que Madrid no forma parte del G20.

Según informó la prensa española, Francia cederá a España una de sus dos plazas.

Desde hace varias semanas, el gobierno socialista español de José Luis Rodríguez Zapatero lleva a cabo numerosas iniciativas diplomáticas para ser invitado a la cumbre, reivindicando su estatuto de octava economía mundial.

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