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"La impresión es que todas las acciones de la ministra tienen como fin que no suban los precios y que no se genere una expectativa de aumento exagerado en esta parte del año, pero esto no es lo único que va a detener la inflación", dijo el economista.
Ferreres, en declaraciones radiales, explicó que dado que se va seguir trabajando con la misma línea de trabajo de los últimos años en materia de política cambiaria -y por tanto se descarta cualquier ajuste monetario- "debe focalizarse sobre las variables fiscales".
Mantener un tipo de cambio alto implica -según el economista- una constante afluencia de dólares desde el exterior, producto de una favorable balanza comercial, que el Banco Central se ve obligado a comprar con nueva emisión de dinero que sólo puede esterilizarse mediante el lanzamiento de letras de la entidad monetaria.
Ante este circuito "sólo queda aumentar el superávit: hacer una política de disminuir el gasto o aumentar los impuestos para que aumente el superávit y este sirva para comprar el exceso de expansión monetaria".
Cuando se le consultó sobre la significativa caída que tuvieron los títulos públicos ayer -los nuevos títulos de deuda llegaron a perder hasta casi un 3 por ciento- Ferreres consideró que "no es una tendencia definida".
"Los bonos argentinos están indexados por la inflación lo que le da un rendimiento alto y un componente extra de volatilidad", explicó.
Sin embargo, no descartó que "una posición más unificada del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional respecto a la Argentina" impregne una "tendencia difícil a las relaciones internacionales del país", lo que se refleja en el movimiento de los bonos.
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