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3 de noviembre 2009 - 22:56

Finalmente, el consejo de administración de GM decidió no vender Opel

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El consejo de administración de GM decidió no vender Opel.
Después de meses de negociaciones, el consejo de administración de la automotriz estadounidense General Motors (GM) decidió que finalmente no venderá su subsidiaria alemana Opel, según confirmó el grupo en su sede de Detroit.

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En principio estaba previsto que GM vendiera Opel y sus demás subsidiarias europeas al fabricante austrocanadiense de componentes automovilísticos Magna y a su socio ruso, Sberbank.

El grupo estadoundiense quiere sanear ahora por sí mismo el negocio europeo y presentar un plan al respecto al gobierno alemán, entre otros. Los costos de la restructuración serían de 4.414 millones de dólares, según declaró el jefe de GM, Fritz Henderson.

"Dada la mejora del ambiente de negocios para GM en los últimos meses y la importancia de Opel-Vauxhall para la estrategia global de GM, la junta de directores decidió mantener Opel y quiere iniciar una seria reestructuración de sus operaciones europeas", indicó la compañía en un comunicado.

Según expertos de la industria, Opel, que también incluye a la británica Vauxhall, produce automóviles modernos que ahorran combustible que son vitales para el futuro de GM en Estados Unidos.

Henderson destacó que la salud financiera y la estabilidad de GM ha "mejorado sustancialmente" en los últimos meses. General Motors salió en tiempo récord de un proceso de insolvencia con la promesa de recibir ayuda por 50.000 millones de dólares del gobierno estadounidense, que asumió el 60 por ciento de la compañía reorganizada.

El presidente de GM se disculpó asimismo por la maratón de negociaciones en torno al futuro de Opel, en las que durante meses participaron varios gobiernos, empresas, el consejo de empresa de Opel y la Comisión Europea.

"Entendemos que la complejidad y la duración de este tema fueron agotadores para todos los involucrados", aseguró Henderson, quien indicó sin embargo que la decisión tomada es la mejor para los clientes, los empleados, los proveedores y los distribuidores.

"Esta fue considerada la solución más estable y menos costosa para asegurar Opel/Vauxhall en el largo plazo", manifestó.

En septiembre, el consejo de administración de General Motors había recomendado la venta de la mayoría de Opel a Magna. Ahora volvió a ocuparse del tema después de que la Comisión Ejecutiva de la Unión Europea (UE) expresase reparos.

El órgano había demandado una aclaración por escrito de que el voto a favor de Magna obedecía a razones puramente económicas y no a presiones políticas. El gobierno alemán había asegurado ayudas por 4.500 millones de euros (6.600 millones de dólares), que tenían que ser autorizadas por la Comisión Europea.

Varios países de la UE con plantas de producción de Opel, entre ellos España, expresaron el temor de que las ayudas beneficiasen en primer lugar a las fábricas alemanas de la marca.

La decisión provocó enfado en Alemania, donde la canciller Angela Merkel hizo "lobby" desde mayo para la venta a Magna.

El jefe de gobierno del estado federado de Hesse, Roland Koch, se mostró "muy afectado y a la vez enojado" por la decisión de la automotriz estadounidense. "Ante las experiencias negativas de los últimos años con la política empresarial de GM me preocupa mucho el futuro de la empresa y sus puestos de trabajo", indicó Koch en un comunicado emitido en la noche de hoy.

En tanto, el gobierno alemán lamentó la determinación. "Con esta decisión se quebró un proceso de inversión que durante un período de más de seis meses fue conducido por todos los involucrados, incluyendo a GM", indicó el portavoz gubernamental Ulrich Wilhelm.

Magna y Sberbank querían hacerse con el 55 por ciento de las acciones de Opel, mientras que GM pretendía conservar el 35 por ciento. El restante diez por ciento estaba destinado a los trabajadores del grupo automotor NewOpel.

La operación había encontrado una especial oposición en España y el Reino Unido, que no estaban conformes con la propuesta del fabricante austrocanadiense y estaban haciendo lo posible por retrasar la operación.

Alrededor de la mitad de los 50.000 trabajadores de Opel están en Alemania, mientras que el resto son de Reino Unido, España, Polonia y Bélgica.

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