El Fondo Monetario decidió postergar la aprobación de la revisión del miniacuerdo con la Argentina. Los temas que considera incumplidos son los vinculados a los mayores controles sobre la banca pública, la conversión del impuesto a las naftas y los nuevos requisitos a entidades financieras para operar. Pero el hecho que desencadenó la reacción del FMI fue la nueva suspensión en las ejecuciones hipotecarias por 90 días. Hace dos semanas el ministro Roberto Lavagna prometía los anuncios de la aprobación del miniacuerdo con el Fondo tras el ballottage. Con esto sólo se buscaba ganar tiempo en medio de la campaña electoral. Pero ayer el Fondo hizo pública la verdadera situación de las negociaciones con la Argentina. En este contexto, la futura relación entre el FMI y Néstor Kirchner se pone cada vez más áspera, ya que el presidente electo anticipó que tampoco vetará la suspensión de las ejecuciones (la ley quedará promulgada la semana próxima).
Pero Dawson mencionó, además, otros aspectos no resueltos, como la reforma del sistema financiero y la compensación a los bancos por los amparos pagados y la eliminación del CER en los créditos. El equipo económico había asegurado hace diez días que las metas correspondientes a la segunda revisión del acuerdo con el FMI habían sido sobrecumplidas. «El anuncio se efectuará después del ballottage», había señalado en ese momento Lavagna, es decir, después del 18 de mayo.
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