19 de julio 2004 - 00:00

FMI: llega un funcionario de Bush para destrabar acuerdo

FMI: llega un funcionario de Bush para destrabar acuerdo
El equipo económico aprovechará la presencia de un alto funcionario del gobierno estadounidense para tratar de destrabar las negociaciones con el FMI. Se trata del subsecretario de Asuntos Económicos del Departamento de Estado, Alan Larson, quien hoy se entrevistará con el ministro de Economía, Roberto Lavagna.

En el Ministerio de Economía acelerarán los contactos esta semana con los principales países del G-7 y también con el staff del organismo. Una vez más, el objetivo es que sean los Estados Unidos los que terminen inclinando la balanza favorablemente.

El intento oficial pasa por conseguir el visto bueno de la tercera revisión de metas antes del 9 de agosto, cuando comienzanlas vacaciones en la institución. El peligro es que si no se consigue, el tratamiento pase para setiembre.

Larson tiene mucho peso en el Departamento de Estado y sus opiniones son muy escuchadas por Collin Powell. Además, su visita también buscaría enmendar el conflicto con el encargado de Asuntos Hemisféricos del mismo departamento, Roger Noriega, que se había referido en duros términos al gobierno de Néstor Kirchner, generando airadas reacciones oficiales.

• Borradores

Durante la semana pasada hubo varios envíos de borradores entre el equipo económico y el staff del FMI, pero aún no se llegó a un texto definitivo. «Si el directorio quiere aprobarnos las metas, puede hacerlo sin pestañear. Pero si busca aplazar los tiempos, también puede encontrar excusas para hacerlo», razonaba ayer un funcionario cercano a Lavagna, que no perdía su optimismo.

La semana pasada se suspendió una reunión informal en el directorio del FMI, donde se trataría el caso argentino.
Se esperaba que después de ese encuentro llegara el guiño para que el director gerente del organismo, Rodrigo Rato, anunciara una próxima aprobación del directorio. Ahora la expectativa es que esta semana se produzca finalmente el encuentro. De lo contrario -opinan fuentes oficiales-, sería improbable conseguir un pronto visto bueno desde Washington.

Como ya ocurrió en las otras dos revisiones del actual acuerdo, los países que tienen una gran cantidad de bonistas afectados por el default son los que presentan los mayores reparos.


Italia y Japón están primeros en la lista, pero también mantienen una posición dura otros, como Alemania y Gran Bretaña.


Lo que piden es que existan verdaderas negociaciones entre el gobierno argentino y los acreedores y no presentaciones «unilaterales» del gobierno argentino. De hecho, una de las controversias de los borradores fue la inclusión de la frase «presentación final» por parte de Lavagna sobre la deuda, que no fue aceptada por el organismo. Es que, en realidad, se espera que hayan nuevos rounds de negociaciones con los acreedores para acercar a las partes.

Aunque la deuda es la principal cuestión política en discusión, no es la única que traba el acuerdo con el FMI.
Varios incumplimientos del gobierno respecto de lo comprometido para esta tercera revisión (al 30 de junio), como la falta de una ley de coparticipación o la lentitud para avanzar con las auditorías de bancos públicos,también generarán la necesidad de solicitar « waivers», es decir dispensas.

El principal contratiempo en caso de no conseguir una aprobación rápida será la demora de dos desembolsos del FMI y el Banco Mundial, por u$s 694 millones y u$s 250 millones, respectivamente. Por supuesto, también se generaría un período de incertidumbre que podría generar algún tipo de reacción negativa en los mercados o en el sector empresario que se quiere evitar desde el gobierno.

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