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"No hay consenso sobre cómo avanzar y realmente no hay un consenso sobre si (es conveniente) avanzar", dijo Thomas Dawson, portavoz del Fondo Monetario Internacional (FMI), en rueda de prensa.
Brasil desea que el Fondo cree una línea de crédito de precaución para países con buenas políticas macroeconómicas, que les permitan obtener fondos rápidamente cuando sufren impactos del exterior que afectan negativamente a sus cuentas.
Pero la iniciativa está atascada en el Consejo Ejecutivo del FMI, donde están representados sus 184 países miembros, en el que "algunos otros miembros están interesados, pero otros son escépticos", según Dawson.
"El problema es que para cualquier medida como ésta el Fondo requiere consenso", añadió.
Tanto el Consejo Ejecutivo como el Comité Monetario y Financiero Internacional, principal órgano asesor del FMI, han tratado el tema.
Sin embargo, tras observar las posiciones encontradas en estas reuniones, el propio gobernador del Banco Central brasileño, Henrique Meirelles, ha descartado que su propuesta sea aprobada a corto plazo.
El portavoz del Fondo dijo que el directorio volverá a abordar el asunto, pero no dijo cuándo y afirmó que no hay una agenda con pasos necesarios y fechas para la creación del nuevo tipo de línea crediticia.
Brasil y otros países que apoyan esta iniciativa "están obviamente interesados en seguir el trabajo, y la gerencia está conforme con seguir el trabajo, pero en este área como en otras áreas controvertidas, nosotros podemos hacer el trabajo técnico, pero son necesarias las decisiones políticas", explicó.
El Grupo de los 24, compuesto por países en desarrollo, entre los que están Brasil, Argentina, Colombia, México, Guatemala, Perú y Venezuela, suscribió la iniciativa brasileña en la Asamblea Anual del FMI y el Banco Mundial celebrada a principios de este mes.
En esa reunión, la Unión Europea (UE) presentó un mecanismo preventivo alternativo al propuesto por Brasilia, por el cual el FMI evaluaría la economía de un país y le daría su sello de aprobación, como una señal para los mercados, pero que no incluiría una extensión de fondos.
El actual acuerdo crediticio de Brasil con el Fondo termina en marzo y el gobierno presidido por Luiz Inácio Lula da Silva está interesado en firmar una línea de préstamos de precaución como la que propone que tenga menos condiciones que un programa tradicional del FMI.
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