Anoop Singh, jefe de la delegación del FMI en Buenos Aires, se reunió ayer con el equipo de funcionarios de la Secretaría de Hacienda, que comanda Oscar Lamberto.
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El encuentro fue rápido y al comienzo se analizaron los números del Tesoro. Después todos pasaron a analizar el tema que más importaba al funcionario del Fondo: la política de ingresos. Singh le planteó directamente a Lamberto y al subsecretario de Ingresos Públicos, Eduardo Ballestero, la necesidad de aumentar algunos impuestos y hasta recomendó elevar el gasto en los programas sociales:
• El FMI apoyó la creación de un impuesto a las empresas que se vieron beneficiadas con la pesificación de sus deudas. Pero pidió que su recaudación no tuviera ninguna asignación específica. Es decir, que vaya directamente al Tesoro.
• También recomendó una modificación al impuesto a los combustibles. Este punto, resistido ayer por los argentinos presentes, incluye elevar el impuesto y transformarlo de acuerdo a la versión original que rigió en el país. Es decir, con una tasa porcentual flotante de acuerdo al precio de los combustibles y no un monto fijo por litro como es en la actualidad.
• En cuanto a los números de caja, Singh insistió con las metas que ya le había planteado al gobierno. La Argentina debe llegar a un superávit fiscal primario de 1,4 puntos del PBI, que se considera como 1,7 nacional, menos una carga de 0,3 de los déficit provinciales.
• Preocupante
En este punto la preocupación de Hacienda es que alcanzar la meta de 1,4 de déficit es posible sólo si no se computa la carga de los nuevos programas sociales. Mucho menos, se quejó Lamberto, si el Congreso no aprueba la reducción de IVA al agro a 10,5%; lo que implica un ahorro de $ 500 millones anuales.
Mañana la delegación del FMI volverá a reunirse con la Secretaría de Hacienda para continuar el análisis de los datos de tesorería.
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