Miguel Pesce será parte de la delegación que Argentina enviará a Washington para participar entre el 11 y el 17 próximos en la tradicional cumbre de Otoño del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, la que este año, como novedad, está organizada de manera híbrida, con algunos funcionarios presentes y otros vía Zoom. Dado el momento político y económico del país, la decisión del Gobierno de Alberto Fernández es que el país esté en vivo y en directo, cara a cara, en la capital norteamericana.
Y que viajen los representantes más altos del equipo económico. Revisando el listado completo de los enviados, volarán a EEUU todos los que tengan algún tipo de responsabilidad (mínima o máxima) para discutir la totalidad de los capítulos del Facilidades Extendidas que se negocian con el organismo que maneja Kristalina Georgieva. En unos días entonces, el país desplegará toda la carne al asador para avanzar, ahora sí en serio, en un acuerdo final.
La presencia del presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA) en el evento de Washington se debe leer en esta estrategia. Pesce estará en la sede del FMI para hablar de los capítulos reservas, política cambiaria y monetaria; aspectos fundamentales, cruciales y críticos de las últimas instancias de la discusión con el staff técnico del organismo que tiene a su cargo la definición del contenido del Facilidades Extendidas.
Por primera vez desde que se discute el acuerdo, la directora adjunta para el Hemisferio Occidental Julie Kozac y el jefe de la misión argentina Luis Cubeddu escucharán las explicaciones directas del funcionario que deberá concretar, custodiar y hacer cumplir gran parte de las cuestiones de las que depende el éxito o el fracaso del Facilidades Extendidas en el tiempo. La economista norteamericana y el venezolano ya vienen discutiendo las variables que dependen del Central con los negociadores habilitados por el país durante todo este tiempo. Pero ahora, en la cumbre del FMI de Washington, podrán hablar en directo con la persona que las deberá aplicar. Y que tiene el mandato para cerrar los números finos y claros sobre las proyecciones de las reservas, emisión y política cambiaria para el período 2022- 2032, el tiempo de vigencia del Facilidades Extendidas.
Condiciones y metas
Obviamente también viajarán el ministro de Economía Martín Guzmán y el embajador local ante el FMI Sergio Chodos y toda la segunda línea del ministerio de Economía. Al menos los funcionarios que tengan algún tema para hablar con la gente de Washington. La intención es clara.
El propio Alberto Fernández dio la orden de organizar una delegación a la sede del Fondo completa, con el objetivo de ratificar todas las condiciones y metas para lograr el Facilidades Extendidas que ya están acordadas, acelerar aquellas en las que sólo restan detalles y definir las que aún no tienen acuerdo. Se asegura que estas últimas son pocas, pero importantes. Y que merecen aún largas jornadas de discusiones, cara a cara.
La orden de Alberto Fernández incluye una máxima: cuando los enviados a Washington vuelvan a Buenos Aires, deberán tener el acuerdo definido y a punto final de ser presentado dentro de la coalición gobernante. Y que sólo quede por definir aquellos puntos que exceden a la negociación con el staff del FMI, y que Argentina debe discutir en instancias superadoras al FMI. Fundamentalmente la decisión que debería tomar el board del organismo, de reducir la tasa de interés que se aplique; reduciéndola del 4,05% que debería costarle el Facilidades Extendidas al país, al menor posible: 1,05%.
Georgieva
El viaje a Washington servirá para evaluar, y eventualmente confirmar, la información que llegó a la Argentina, sobre la estabilidad de Kristalina Georgieva al frente del FMI; sabiendo, tal como adelantó este diario, que se trata de una situación difícil pero no terminal. Y que cualquier investigación interna que surja contra la directora gerente del organismo, no afectará ni directa ni indirectamente a las negociaciones que se mantienen con Argentina para lograr la aprobación de un Facilidades Extendidas que regularice la deuda por unos u$s44.800 millones tomados en los tiempos de Mauricio Macri.
Si avanzaran las investigaciones sobre las eventuales alteraciones de los datos macroeconómicos chinos en sus tiempos de directora del Banco Mundial; estas demandarían un largo tiempo de fiscalizaciones sobre los actos de Georgieva en ese cargo, con lo que habría que esperar mínimo al segundo trimestre de 2022 para que desde el FMI se llegue a alguna conclusión.
Y luego, recién luego evaluar la permanencia de la funcionaria al frente del Fondo Monetario. Dicho de otra manera, y teniendo en cuenta la barrera infranqueable de marzo de 2022 como tiempo límite para firmar un acuerdo entre Argentina y el organismo (el 30 de ese mes habría que pagar unos hoy imposibles u$s4.050 millones en capital); el cierre de las negociaciones será siempre con Georgieva al frente del FMI.