14 de septiembre 2005 - 00:00

Francia: "Deseamos que intereses de las empresas se respeten"

Las inversiones francesas estuvieron entre las principales que llegaron del exterior en ladécada del ’90, junto con las españolas. Luego del default, todo cambió, y ahora se multiplicael repliegue.
Las inversiones francesas estuvieron entre las principales que llegaron del exterior en la década del ’90, junto con las españolas. Luego del default, todo cambió, y ahora se multiplica el repliegue.
Francia pidió ayer que las autoridades argentinas «respeten los intereses» del grupo Suez que propondrá una moción para salir de la concesión de Aguas Argentinas el próximo lunes en la reunión de directorio de la prestadora local. Por otra parte, entre hoy y mañana en Nueva York se jugará la última posibilidad de llegar a un acuerdo con los accionistas en las reuniones que mantendrá el presidente Néstor Kirchner con José Luis Rodríguez Zapatero y Dominique Villepin.

Un portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Francia expresó: «Lamentamos que la negociación no haya podido llegar a buen término. Deseamos que la salida (de Suez) se lleve a cabo ordenadamente, respetando los intereses de la empresa, con el fin de no desanimar a otros inversores extranjeros en el país».

Así, las autoridades francesas estarían pidiendo que la salida sea acordada en lo que se refiere al endeudamiento de Aguas Argentinas que asciende a 600 millones de dólares. Parte de esos préstamos, sobre todo entre los pactados con organismos financieros internacionales, están garantizados por el Estado nacional, aunque fueron tomados por Aguas Argentinas.

Se presume que también habría una referencia al criterio del gobierno según el cual Suez debe seguir siendo el operador técnico de la empresa local por 12 meses luego de anunciar su retiro de la concesión.
La compañía francesa se negaría a ser responsable de la calidad del agua y otros temas delicados relacionados con la operatoria por el plazo de un año, durante el cual debería afrontar los costos de un eventual imprevisto sin participar en la sociedad.

Por último, se descuenta que Suez, a través del reclamo formulado por el portavoz francés, está buscando que el gobierno argentino no la desprestigie invocando sus incumplimientos al contrato de concesión.

En principio, la empresa fue logrando sucesivas renegociaciones del contrato original que modificaron las obras obligatorias, y desde la devaluación viene atribuyendo al retraso de las tarifas el escaso avance de los emprendimientos.

De todas formas, parece raro que Suez levante el juicio contra el Estado nacional ante el CIADI, tribunal arbitral del Banco Mundial, y la salida «ordenada» que piden los franceses, quedaría supeditada del lado argentino a poder negociar la renuncia al litigio.

Al portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, se unieron fuentes diplomáticas francesas que dijeron ayer a la agencia AFP:
«Queremos que todo se lleve a cabo lo más rápidamente posible y de la forma más conveniente». Añadieron: «La puerta no está totalmente cerrada por el lado argentino pero ¿Suez querrá reanudar las conversaciones? Es una decisión que corresponde a la empresa».

En Buenos Aires, el ministro de Economía, Roberto Lavagna, aseguró que la salida de Suez «no perjudica» el ingreso de nuevas inversiones extranjeras. La lacónica respuesta no alcanzó para cubrir la sensación de que Lavagna no estuvo de acuerdo con la forma en que se negoció con los franceses.

Por su parte, el jefe de Gabinete,
Alberto Fernández, señaló que no hay que «impacientarse más de lo debido» en las negociaciones que el gobierno mantiene con Suez. «No se ha logrado un punto de conciliación entre el Estado nacional y quienes explotan la concesión de Aguas Argentinas, esto es todo lo que ha pasado y no me parece singularmente tremendo».

Fernández añadió que según la oposición «de hechos tremendos están plagados los dos últimos años y esos hechos irremediablemente nos iban a conducir al precipicio y nunca nos caímos».
Aseguró que «los hechos tremendos nunca fueron tan tremendos, y esto simplemente tiene que ver con una negociación en la que el Estado nacional le pide al concesionario que cumpla ciertas obligaciones que en su momento asumió». Fernández también dijo que «el gobierno sigue trabajando, pero los accionistas de esa empresa tienen la vocación de no seguir la discusión».

Ayer fuentes de Aguas de Barcelona, en España, ratificaron que también se retirará de Aguas Argentinas donde posee 25% del capital. La empresa catalana dijo que «sigue la línea de Suez», lo que se explica porque está controlada por el grupo galo. También indicó que «el peso de las negociaciones» con el gobierno argentino quedará en manos de los franceses.

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