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La idea de Das Neves era disponer de los múltiples bultos de todo tipo y procedencia que están guardados en los depósitos que la Aduana tiene en todo el país, en principio para atender urgencias sociales. El funcionario quería que a través de Chiche Duhalde se repartan zapatillas, prendas de vestir, alimentos y hasta cigarrillos en los barrios carenciados. Pero además Das Neves quería disponer de otro tipo de mercadería de contrabando para rematarla y también utilizar el dinero obtenido para planes sociales. En la mira del titular de la Aduana estaban los automóviles que se guardan en el depósito de la calle Zepita en el sur de la Capital Federal y en otros lugares del país. Se estima un total de más de 5.000 unidades, muchas de las cuales son vehículos importados que con el paso del tiempo van perdiendo valor. Peor les va a la mercadería contrabandeada y secuestrada vinculada al hardware y software, que mientras espera una resolución de la Justicia para poder ser liquidada en remates públicos va perdiendo valor. Informate más
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