Un lunes como no son frecuentes, en nuestro mercado de pálidas semanas, vio la asociación de los principales artilleros con que cuenta el Merval como para generar algún ataque alcista eficaz. Y se concretó en una primera fecha donde el Dow anduvo deambulando, y terminando en nada; el Bovespa capturó un tibio 0,66%, y ambos fueron derrotados por el "patito feo" de la región: nuestro Merval ponderado. Se sumó otra rueda donde se ganó más que otras y con ello poder abreviar la enorme brecha que sigue existiendo con otros mercados de la región. Fue un desarrollo bien congeniado entre los indicadores, porque el volumen se supo poner a tono después de un nivel desfalleciente con el que se había cerrado el período anterior. De tal forma, se asistió a una muy buena fecha local, y que no es poco decir, porque resultan piezas raleadas en la estadística reciente. El piso del día resultó de 2.188 y el objetivo fijado, reconquistar la centena superior, se logró en el máximo intradiario, con 2.214 unidades, que pudieron mantenerse en gran medida en el cierre y rematar la faena en los 2.209 puntos. Ergo, una suba de 1%. Buena.
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Hubo un poco de todo, pormenores y "pormayores": estos últimos llevaron la proa enhiesta y le dieron solidez al avance. Con Tenaris y 1,1% de alza, con 222.000 papeles actuados; resucitó Pampa y agregó 1,11% al ponderado -con 4 millones de nominales-; Petrobras puso lo suyo con 1,5% de aumento. Y un par de bancos, Macro e Hipotecario, redondearon la cúpula ofensiva, con más de 4% de mejora para ellos. Sólo faltó que G. Galicia tuviera cierto empuje, que no apareció nunca. En negocios, la buena cifra de $ 78 millones de efectivo en un día que resultó sumamente líquido en todas las especies del mercado vio derivar mejor caudal a los títulos privados. Lo más destacado fue "la actitud" (expresión de moda que dice poco, pero suena bien) de atacar. Y la Bolsa, encantada.
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