El consorcio automovilístico estadounidense General Motors (GM), primero del mundo, quiere reducir los costes laborales de su filial alemana Opel.
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El presidente de GM Europa y ex presidente de Opel, Carl-Peter Forster, dijo en un discurso pronunciado a última hora de ayer que los trabajadores de Opel también deberán contribuir al recorte de gastos previsto tras la reorganización del negocio del grupo en Europa.
"Los costes laborales unitarios en nuestras fábricas alemanas tienen que retroceder en un porcentaje de dos dígitos", detalló.
El directivo señaló que aún no se sabe cómo afectará la reorganización del negocio europeo de GM a los 32.000 empleados de Opel pero, en cualquier caso, se mostró contrario a un pacto con los trabajadores que garantice los puestos de trabajo.
General Motors anunció hace cuatro semanas que aumentará la centralización en sus filiales europeas Opel (alemana), Vauxhall (británica) y Saab (sueca).
Forster añadió que el negocio europeo del grupo espera salir de la zona de los números rojos en 2004, aunque reconoció que este objetivo "es muy difícil de conseguir".
Por otra parte, se mostró satisfecho sobre la evolución de la nueva versión del Opel Astra, que se lanzó al mercado el pasado marzo y de la que ya se han vendido 160.000 unidades.
"Estamos muy contentos con el ritmo de la distribución del Astra", afirmó Forster, que añadió que cuenta con que el modelo Astra Caravan, que aparecerá en otoño, alcance las 65.000 unidades vendidas en Alemania antes de finales de año.
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