Giavarini y Powell por Cuba, Colombia y ALCA
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Preparativos
El primer punto de la conversación estará referido, casi seguramente, a cuestiones de seguridad hemisférica. Más concretamente, a las perspectivas que ofrecen Colombia y Venezuela. En este último caso, el intercambio será meramente informativo: todavía no se sabe la evolución de la sorda crisis militar que obligó allí a Hugo Chávez a nombrar a José Vicente Rangel, hasta ahora su canciller, como ministro de Defensa.
Para no hablar específicamente de Cuba, el secretario de Estado y su huésped se referirán a «la agenda de los derechos humanos en el hemisferio». La polémica con Fidel Castro, este fin de semana, modificó el enfoque que el Palacio San Martín adoptó frente a la cuestión. Indignado con las declaraciones de Castro, el canciller se comunicó con Fernando de la Rúa para convenir una respuesta firme: «El país no tiene todavía definida su postura, por lo cual mal podríamos adelantar cuál será nuestro voto», dijo a la prensa más tarde. Ante Powell se tendrá que cuidar de ir más allá. Pero nadie duda de que, a la larga, la Argentina mantendrá una tesis ya adoptada: votar la censura contra la política de derechos humanos del régimen cubano pero también insistir en la necesidad de que se levante el bloqueo de los Estados Unidos, tal como se deja trascender cerca de Susana Ruiz Cerrutti, la secretaria de Política Exterior. De todos modos, se notará la tirria hacia Castro que ganó a Giavarini.
Tanto que un despistado quiso saber ayer si el canciller asistirá a la apertura de la «embajada Cuba Libre» con que el exilio cubano agasajará a George W. Bush. «A esa ceremonia sólo va a ir un argentino, que es el 'Tata' Yofre y nosotros no tenemos nada que ver ni con esa persona ni con esa política; no confunda», se indignó un allegado, que acababa de hablar con él por teléfono, desde Buenos Aires.
El ministro sondeará también a Powell sobre la pretensión de la nueva administración de los Estados Unidos de acelerar las negociaciones por el ALCA. Ya advirtió, para serenar los ánimos en Brasil, que sólo se adoptará una estrategia de bloque, es decir, relativa al Mercosur.
Debe recordarse que Celso Lafer, el nuevo titular de Itamaraty, ya adelantó que los brasileños no aceptarán adelantar la fecha, fijada para 2005, a 2003. Giavarini querrá, seguramente, discutir ese punto con Lafer en su próxima entrevista del 12.
Ese día informará a su colega sobre la principal incógnita que lleva hoy a la reunión: si el gobierno de Bush está dispuesto a flexibilizar su proteccionismo -y definir ahora políticamente en qué áreas-a cambio de que se abrevie el calendario.



