No hubo señales del Fondo Monetario el fin de semana sobre la aprobación de las metas y será muy difícil que las haya hoy. Anne Krueger sólo llamará a Kirchner o Lavagna para ratificar que la revisión avanza, pero no habrá un comunicado oficial. La acción, en esos términos, está ahora en terreno argentino. Por eso Kirchner firmará hoy el decreto en el que designa al sindicato de bancos para la deuda. Lo pedían el FMI y el G-7. No alcanza. Por ello el gobierno deberá decidir si se pagan u$s 3.100 millones con reservas mañana o se entra en default. Lavagna habló el fin de semana con el Tesoro de EE.UU. Se aseguró así que hoy el FMI vuelva a tratar el caso Argentina. Mercados descontaron una negociación tensa, pero un nuevo default provocaría bajas en bonos y Bolsa. Dólar no subiría.
Eventualmente, se coincide, el mes sería junio, cuando se efectúe la tercera revisión y donde la Argentina se había comprometido a mostrar avances concretos en la negociación con los acreedores.
Hay otro dato que recogieron los embajadores y enviados del gobierno argentino ante los países desarrollados. El G-7 difícilmente vote nuevamente separado en el «board» del FMI, como lo hizo hace un mes para aprobar las metas del primer tramo del acuerdo. Esto quiere decir, según la información recogida en el exterior, que Estados Unidos, Francia y Alemania podrían cambiar su voto hacia la abstención y tornar negativa la posición argentina.
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