La industria argentina está utilizando hoy solamente 60% de la capacidad instalada, el nivel más bajo en diez años. El dato es grave porque en primer lugar anticipa que no habrá llegada de fondos frescos al país dispuestos a invertir aunque empiece a repuntar la actividad económica. También esto se reflejará en el mercado laboral, donde la generación de nuevos puestos de trabajo se demo-rará aunque comiencen a aparecer signos de confianza. Sólo cuando la capacidad instalada se está ocupando en 75% los empresarios comienzan a analizar posibilidades de inversión y se deciden crear nuevas plantas cuando ese valor trepa a 85% por varios meses consecutivos. La construcción y las automotrices son los sectores más golpeados.
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