Un marco poco entendible en un hombre de mar, afectó ayer a Omar «el Caballo» Suárez, durante un agasajo bien servido en Ginebra, organizado por la Embajada argentina.
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Suárez, que controla el Sindicato de Obreros Marítimos Unico (SOMUnidos), es un ex barrionuevista que, por la magia del kirchnerismo, se convirtió en ladero de Hugo Moyano y, por su medio, en un ferviente y expresivo admirador del matrimonio presidencial. Tanta emoción lo traicionó ayer cuando se topó con la primera dama y se le entreveraron las palabras, y hasta lo sorprendió un mareo que la senadora percibió al punto que recomendó sin ninguna sutileza que lo retiren del salón para que se recupere del malestar.
Logró Suárez, estos días, un poco de fama no precisamente positiva a raíz del conflicto en el casino flotante donde se desarrolla una batalla por pertenencia gremial, pulseada que derivó en incidentes.
Ayer, en el agasajo, «El Caballo» -que fue candidato en Corrientes como parte de un armado opositor a la concertación K de esa provincia-se mostró confundido por la actividad de Cristina Fernández. «Hablo bien de ellos y ella me trata así», dijo, todavía confundido, abrazado a un café.
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