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17 de mayo 2026 - 00:00

Gustavo Campos, de PwC: "La reconversión productiva implica mudanzas de familias enteras"

El socio de la consultora y autoridad dentro de Amcham analizó los riesgos del programa económico y el desafío de ordenar la reconversión productiva.

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Gustavo Campos, socio de PwC y presidente de la Región Centro de la Cámara de Comercio de Estados Unidos (AmCham).

Gustavo Campos, socio de PwC y presidente de la Región Centro de la Cámara de Comercio de Estados Unidos (AmCham), analizó el escenario económico tras el dato de inflación de abril, de 2,6%. En ese sentido, advirtió que perforar el piso del 2% podría darse en caso de resignar actividad, y que la cifra del mes pasado será la que "tengamos que afrontar los próximos meses".

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A su vez, el economista sostuvo que el tipo de cambio “no está en equilibrio” y planteó en términos estructurales que la reconversión productiva que atraviesa la Argentina requerirá planificación estatal: “Hablamos de mudanzas de familias enteras”. A continuación, la entrevista completa en diálogo con Ámbito.

Periodista: Se conoció el dato de inflación, 2,6% en el mes de abril. ¿Qué tan lejos estamos de perforar el piso del 2% para el segundo semestre?

Gustavo Campos.: En primer lugar creo que la inflación publicada probablemente sea la que tengamos que afrontar en los próximos meses, por la dinámica que se está dando en la economía. Entiendo que es una inflación razonable para el programa económico como lo están desarrollando. Por supuesto que vaya un poco más a la baja y perforar ese piso del 2% sería ideal. Pero bueno, quizás se resigne mucha actividad en ese objetivo.

P.: ¿Cuáles son los factores que motorizan la inflación y que hacen que se mantenga en este nivel?

G.C.: A ver, sin duda hay una inercia que viene de años anteriores, de inflaciones altísimas, y la baja significativa evidentemente no es tan inmediata. No obstante, estamos hablando de una inflación del 32% o 33% acumulada anual. Si la comparamos con lo que veníamos acostumbrados hace dos años, yo creo que es un logro.

P.: ¿Ve un ancla determinada para promover la desaceleración de los precios o ya no está tan claro?

G.C.: No, ya no está tan claro. Evidentemente, el tipo de cambio está siendo parte del ancla, pero hay otros factores que están tirando la inflación para arriba, como el combustible.

P.: En esta ocasión ayudó la desaceleración del precio de los alimentos, pero ¿cuánto le queda de corrección a los servicios?

G.C.: No, eso creo que no le queda tanto. Me parece que la corrección de los servicios ya estuvo dada, con lo cual por ahí no esperaría un incremento en la inflación, por lo menos en lo inmediato.

P.: Respecto del tipo de cambio, aunque esté nominalmente esté estable, ¿es un tipo de cambio de equilibrio?

G.C.: Evidentemente es una pregunta difícil y compleja. Lo que no te puedo decir es que esté en equilibrio, porque en algún punto el mercado cambiario está siendo intervenido. Por un lado, por el Gobierno en la compra de dólares y, por otro lado, con cierto cepo todavía para las empresas, con ciertas restricciones. Con lo cual, evidentemente de equilibrio no es, porque no está totalmente liberado.

P.: ¿Cree que el contexto habilita una corrección del tipo de cambio, justamente para que ese atraso se pueda recuperar?

G.C.: No, no veo margen. No creo que sea algo que suceda. De hecho, entiendo que el Gobierno lo ha hecho público: si no estuviesen interviniendo y comprando dólares, el tipo de cambio estaría más bajo. Con lo cual, no veo un margen para que el tipo de cambio suba, al menos en este escenario actual.

P.: Uno podría llegar a pensar que en el segundo semestre, y más cercano a las elecciones presidenciales de 2027, las tensiones cambiarias podrían incrementarse, sin necesidad de pensar en una devaluación brusca.

G.C.: Mirá, en 2026 no tenemos ninguna elección en el medio.

P.: No, pero de acuerdo al estado de la economía, las especulaciones empiezan antes…

G.C.: Está bien, pero no veo que este año tengamos esa situación. Si este año el Gobierno tiene la posibilidad de fortalecer las reservas comprando dólares, va a estar un poco mejor parado para ese escenario de incertidumbre que traen las elecciones, sin duda. Siempre hay tensión cambiaria cuando hay elecciones.

P.: Gustavo, usted está a cargo de la Región Centro de la Cámara de Comercio de Estados Unidos, AmCham. ¿Cómo va la actividad económica en la zona?

G.C.: Cuando uno hace un análisis de cómo está la actividad económica en general en la Argentina, está claro que el conurbano y la provincia de Buenos Aires probablemente sean los más castigados por la obra pública, por la caída de la industria, y eso no se ve tan reflejado en el interior del país. Entonces, probablemente la sensación que tengamos todos los argentinos hoy es muy desigual en cómo se ve el panorama y la economía.

Ni hablar si te vas a Neuquén y a todo lo que es Vaca Muerta. No obstante, si bien uno ve que puede haber algún tema con el consumo y una baja en el consumo masivo, el interior no está siendo tan castigado como lo está siendo la provincia de Buenos Aires. El conurbano es donde me parece que las industrias están más golpeadas y donde el freno en la obra pública y en la construcción se sintió más.

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P.: ¿Usted dice que las economías regionales, con este tipo de cambio y en este contexto, están funcionando mejor en comparación con lo que puede ser el sector industrial bonaerense?

G.C.: Sin duda. Probablemente tengan más expectativas las economías regionales y el agro de que haya una baja de retenciones que de que haya una suba en el tipo de cambio.

P.: Menciona que los argentinos están viendo una dinámica heterogénea en la economía, algunas actividades están mejor y otras directamente decrecen. ¿Entiende que la lógica del modelo económico es profundizar esto mismo? ¿En tal caso, es sostenible?

G.C.: Mirá, profundizar yo creo que no. En algunas reuniones en las que participé, como en el Foro del Llao Llao, había una expectativa de que la obra pública se empiece a dinamizar, sobre todo en la provincia de Buenos Aires. Ya sabemos que la obra pública termina derramando.

La baja de tasas podría generar que haya más oferta de crédito, más toda la reforma laboral que crea este fondo de desempleo. Entonces, si la economía se empieza a motorizar porque las empresas y los individuos tienen más acceso a financiamiento, podría llegar a cambiar el panorama y a haber una mejoría significativa, a mi juicio, en la actividad económica.

P.: ¿En la actividad económica de aquellos sectores que encuentra golpeados puntualmente?

G.C.: Probablemente, porque la construcción, cuando tenga mayor demanda de cemento para la obra pública, puede volver a generar empleo, volver a motorizar ciertos sectores. Y que haya posibilidad de crédito para los individuos y para las empresas también podría activar el consumo.

P.: ¿Hay demanda como para absorber la reaparición del crédito como driver de la recuperación?

G.C.: A ver, no hablo de la reactivación del crédito como tal, sino una baja de tasas que podría hacer que la gente pueda financiar sus compras. Sabíamos que el año pasado, cuando fueron las elecciones, las tasas se fueron por las nubes, con lo cual tomar deuda o endeudarte para comprar un bien durable al 120% no era factible ni siquiera para afrontar las cuotas. Entonces, si las tasas se reducen y empieza a darse financiamiento, como uno empieza a ver actualmente tasas cercanas al 20% o al 21%, probablemente la decisión de las familias de endeudarse o de las empresas de endeudarse ya sea distinta.

P.: Desde ese lugar, ¿considera que puede haber margen para la recuperación del poder adquisitivo en 2026?

G.C.: Por eso digo: si ciertos sectores de la economía -que venían muy frenados- se empiezan a dinamizar, como la obra pública y la construcción, y eso empieza a derramar al menos un poco, y encima bajan las tasas y las personas tienen acceso a más financiamiento y a comprar productos financiados a tasas más razonables, probablemente algo de consumo mejore.

P.: Según el portal de empleo Bumeran, la pretensión salarial de los trabajadores registrados viene bajando en términos reales desde octubre de 2025 hasta esta parte. ¿La macroeconomía ordenada genera que todos nos ajustemos a los valores reales de la economía?

G.C.: No tengo duda de que es así. Durante el período pasado se daban situaciones distintas que motorizaban esto que vos comentabas. Por un lado, la inflación hacía que uno no quisiera tener pesos encima y saliera a consumir. La brecha cambiaria hacía que toda la economía del conocimiento, que en el interior es muy fuerte, generara, si querés, un exceso de pesos, porque cuando cambiabas los dólares a pesos lo hacías a un tipo de cambio mucho más alto. Entonces había una situación totalmente distinta.

Creo que hoy, cuando ves cómo creció el empleo registrado desde 2023 a la fecha y lo comparás por provincias, sin duda la provincia de Buenos Aires fue la más afectada. Y si te vas a Neuquén, los valores son positivos. Si mirás Córdoba o Mendoza, por ahí se mantuvieron estables.

Al haber pérdidas de puestos registrados, en la expectativa salarial de la gente que busca empleo registrado, van a la baja.

P.: ¿Y cuánto más soporta la idea de amortiguar el aumento del desempleo con el pluriempleo o el empleo de baja calidad?

G.C.: Mirá, ahí se está mezclando una situación coyuntural en la Argentina con una situación global. El 80% de los jóvenes egresados en Países Bajos están desempleados. Egresados universitarios. Entonces, hay una tendencia: el crecimiento de la tecnología, la automatización y la inteligencia artificial están haciendo que haya una reconversión del empleo en el mundo. Si le sumás nuestra coyuntura de reacomodo de la economía, hay un combo ahí que, entre las dos cosas, nos suma a una situación de empleo sin crecimiento. O de cambio por menos.

P.: En tal caso, la pregunta es qué se está haciendo para poder reducir ese potencial desempleo. Porque cuando uno habla de la reconversión productiva, ¿eso también no debería incluir mayor inserción laboral en puestos de calidad?

G.C.: Ahí creo que tenemos un desafío como sociedad, los que somos parte del mundo empresarial también y de cámaras también, porque seguramente va a haber una reconversión. Sacá, si querés, las actividades extractivistas, pero hay toda una serie de actividades que están alrededor del campo, del oil and gas y de la minería que van a demandar muchos servicios y mucho más trabajo. Ahí es donde tiene que haber una reconversión.

Te puedo hablar de Córdoba, donde las metalmecánicas acostumbradas a proveer siempre a la industria automotriz están haciendo la reconversión y mirando a Vaca Muerta como proveedores estratégicos de la industria minera o del oil and gas. Probablemente parte de la provincia de Buenos Aires, que está sufriendo esta reconversión, también debería empezar a mirar cómo tiene que empezar a prestar servicios o a vender bienes a todo ese sector que va a demandar enormidades de empresas proveyéndoles bienes y servicios. Pero bueno, es un cambio en el que probablemente el Gobierno y los gobiernos provinciales se tengan que involucrar y acompañar esa reconversión, que no es automática.

P.: Si la reconversión es necesaria, ¿no necesita planificación del Estado y tiempo para llevarse a cabo?

G.C.: Necesita planificación del Estado, necesita tiempo y probablemente de todos los estados. Estamos hablando de mudanzas de familias enteras, de cambios de condiciones de vida, de gente saliendo probablemente de la provincia de Buenos Aires, donde siempre fueron lugares a los que la gente iba a buscar trabajo, y emigrando a otras provincias, como Neuquén, con todas las dificultades que eso conlleva. Sin duda, eso requiere de un planeamiento por parte de las autoridades.

P.: ¿Ve ese planeamiento hoy?

G.C.: No veo que esté planteado como una situación estratégica por parte de los gobiernos o del Gobierno para tratar de ayudar a que esa situación se dé más ordenada. Se va a dar, sin duda que se va a dar, pero si no hay alguien que lo coordine y que lo ordene, se va a ir dando en forma desordenada.

P.: ¿Qué tipo de políticas uno podría poner como ejemplo justamente para acompañar esta transición? ¿Qué se podría hacer?

G.C.: Como políticas, entiendo que por lo menos la provincia de Córdoba está ayudando a las empresas metalmecánicas a conectarse con empresas de Vaca Muerta, de forma tal de poder dejar de hacer lo que hacían históricamente, que era proveer a una industria puntual, como puede ser la de maquinarias agrícolas o automotrices, y preguntarse: “¿Cómo te puedo ayudar para que puedas empezar a vender tus productos a empresas de Neuquén, de Vaca Muerta, San Juan o de todo ese sector?”.

Ahí puntualmente está habiendo una política proactiva. No alcanza, porque debería ser una coordinación entre todas las provincias y la Nación para poder ir haciendo ese switch.

P.: Todo este tipo de políticas necesita crédito y, si uno habla de crédito, habla de acceso al financiamiento. Y si uno habla de acceso al financiamiento, habla de baja del riesgo país. Seguimos en torno a los 500 puntos. ¿Por qué cuesta perforar ese techo?

G.C.: Bueno, 500 puntos ya es bajo para lo que vemos acá como comparación. Entiendo que con un riesgo país de ese nivel, si el Gobierno quisiera tomar deuda, estaría tomando deuda a razón de un 9%, lo que tampoco estaría tan mal.

Algunas provincias han colocado deuda al 9% o al 8,75%, con lo cual eso nos muestra que, si quisiéramos acceder al mercado, probablemente podríamos hacerlo, pero me parece que todavía no están dadas todas las condiciones para perforar ese piso de 500 puntos. ¿Por qué? Porque todavía hay incertidumbres cambiarias, como yo te decía. Hay un cepo y, si ese cepo no se termina de quitar, probablemente alguien esté diciendo: “Che, por algo esto no se saca”.

P.: Entonces se suma al club del exministro de Economía, Domingo Cavallo, que dice: “Saquen el cepo y prueben”.

G.C.: No juzgo esa decisión de no quitar el cepo. Si el Gobierno hoy está comprando dólares y con eso sostiene el tipo de cambio, porque si no se iría más abajo, pero por otro lado hay cepo, es contradictorio. Pero también entiendo que, cuando vengan las turbulencias propias de las elecciones, tener la posibilidad de tener un cepo activo te podría permitir ciertos controles.

Después, probablemente parte del riesgo país esté dado por esta situación de que las opciones políticas sean tan diversas y nos hagan pensar que, si gana un candidato o gana otro, probablemente todo cambie y se vuelva a barajar y dar de vuelta.

P.: ¿Ve necesaria, de cara a las elecciones de 2027, una nueva asistencia político-financiera por parte de Estados Unidos al Gobierno?

G.C.: No, al menos a este ritmo de compra de dólares y con esta posibilidad de perforar los 500 puntos y de acceso al crédito, no veo una situación de asistencia. A lo sumo se volverá a emitir y a pedir crédito, porque bajó el riesgo país. Con lo cual, me parece que no debería ser necesario.

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