14 de febrero 2001 - 00:00

Habrá fondos comunes para financiar a empresas chicas

Especialistas en el mercado de capitales preparan el lanzamiento de los primeros fondos comunes cerrados de crédito (FCCC), cuya cartera será invertida casi completamente en créditos de pequeñas y medianas empresas. De acuerdo con estimaciones preliminares, los empresarios pagarán tasas de entre 10% y 13%, lo que resulta mucho más conveniente que asistir directamente a la entidad bancaria. Además, una de las modalidades que podrán ofrecer estos fondos es invertir en créditos de empresas que cuentan con avales de las Sociedades de Garantías Recíprocas (SGR), con lo cual el riesgo para los inversores que entren en el fondo prácticamente será nulo.
El funcionamiento de los FCCC, que operan exitosamente en EE.UU., Inglaterra, Alemania, Japón y demás países de la Unión Europea, consiste en otorgar créditos a empresas chicas y medianas a partir del dinero con el cual se constituye el fondo, que será aportado por inversores particulares e institucionales como las AFJP. Si bien estos instrumentos aún no existen en la Argentina, los mismos están legislados a través de la ley nacional 24.084 y resoluciones posteriores de la Comisión Nacional de Valores (CNV).

Los FCCC funcionan como un fondo común de inversión (FCI), pero en lugar de tener su capital conformado por acciones y bonos, están compuestos por los créditos que se otorgan a las PyMEs. Es decir, el inversor que entra en el fondo lo que estaría adquiriendo son cuotapartes de créditos otorgados a PyMEs que ofrecen un rendimiento interesante: si los créditos al empresario PyME se otorgan a 13%, los inversores conseguirían tasas de 11% aproximadamente (la diferencia de tasas queda en manos de los administradores del fondo). Al igual que los FCI, seguramente se instrumentarán FCCC a tasas variables, según si los títulos que lo integran corresponden a créditos a tasas fijas o variables.

La iniciativa, que desde hace más de un año se viene preparando conjuntamente entre el IADER, la Cámara de AFJP, y algunas entidades financieras, ofrece dos modalidades: una posibilidad es que el FCCC adquiera créditos de PyMEs sin garantías ni seguros, con lo cual, al ser el riesgo mayor, la tasa que pague la empresa (que es el rendimiento del fondo) será también más alta.

La segunda modalidad, más conservadora, es que el FCCC invierta en créditos otorgados a PyMEs con avales de las SGR, con lo cual al reducirse el riesgo (ya que si la empresa no puede hacer frente al crédito es la SGR la que se hace cargo), la tasa será significativamente menor. Esta última posibilidad es una alternativa a los seguros de créditos; es que en los países donde funcionan los FCCC, existen seguros de créditos que cubren a los inversores ante la insolvencia de alguna empresa en la cual invirtió el fondo. «No es el caso de la Argentina, donde no existen seguros por insolvencia. Hay seguros para créditos de exportación pero no para este tipo de operaciones», explicó el presidente del IADER, Diego Lo Tártaro quien está conversando con las compañías de seguros «para que avalen estos fondos».

Según explicó Lo Tártaro, la alternativa son las garantías de las SGR, «pero hasta ahora no hemos despertado el interés de estas sociedades en este tipo de instrumentos».

Sin embargo, recientemente el gobierno anunció que se conformarán fondos fiduciarios regionales para que inviertan en PyMEs que cuentan con garantías de las SGR. Este mecanismo es muy similar al que proponen los FCCC: en ambos casos se trata de fondos conformados con dinero proveniente de inversores que en lugar de adquirir acciones, títulos públicos, ON o plazos fijos, invierten adquiriendo (lo mismo otorgando) créditos de PyMEs. La diferencia es que en el caso de los fondos propuestos desde la Secretaría PyME, el aporte inicial lo realiza el Estado a través de fondos aportados por el Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE) mientras que en los FCCC se canaliza todo a través de inversores.

«Cuando hablamos de FCCC hablamos de obviar la intermediación bancaria. Es decir, que no sean los bancos los que dan crédito en forma directa. Pero esto no implica que los bancos no participen en el negocio, ya que pueden armar y administrar estos fondos junto con entidades empresarios u otras instituciones», explicó Lo Tártaro.

Una de las ventajas que traen estos instrumentos es que el tomador de crédito puede pactar al inicio el plazo y la tasa a la cual se endeuda, y es una alternativa a emitir deuda en el mercado. Por su parte, el inversor puede entrar y salir cuando quiera y las PyMEs podrán ver diariamente cómo cotizan los títulos de su empresa. La idea tienta a más de un inversor, especialmente a inversores institucionales a largo plazo como las AFJP que tienen permitido invertir un alto porcentaje de su cartera en economías regionales y fondos de inversión.

«Es como armar un pool de deudores y lanzarlo al mercado y eso podría hacerlo perfectamente el Banco Nación», aseguró el presidente del IADER.

Desde la SGR Garantizar se mostraron entusiasmados ayer con este proyecto. Según señaló el presidente de la entidad, César Tortorella, «a nosotros nos interesa siempre que la tasa que se ofrezca sea baja. Pero mas allá de eso, es importante este proyecto porque se arma un mercado de capitales que incentiva la competencia con el sistema financiero. Nosotros estamos dispuestos a apoyar esta alternativa porque cuantas más opciones tenga una PyME para ir a buscar créditos con nuestras garantías, mejor».

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