En declaraciones radiales, Heller dijo que "la presión del G-7 a la Argentina tiene que ver con la protesta de los bonistas que se quejan en su derecho, reclamando que los organismos internacionales resignen el cobro de los intereses".
El titular de ABAPPRA dijo que su postura no pasa por plantear "alegremente" el default con los organismos multilaterales, "sino la defensa de los intereses del país".
"Argentina tiene que definir si esta reactivación que está disfrutando la utiliza para mejorar sus problemas internos, o si el único objetivo que hay que cumplir son las obligaciones con bonistas del exterior", acotó Heller.
Al remitirse al pasado de Argentina, "uno -dijo- encuentra procesos similares. La deuda es de tal tamaño que para pagar lo que se considera poco, Argentina va a tener que hacer muchísimo. La pregunta es si es posible más?, y la respuesta es no", concluyó el titular de ABAPPRA.
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