26 de marzo 2002 - 00:00

Hoy los supermercados ya abrirían con subas de 15%

Los supermercados trasladarían hoy a precios una suba de 15% promedio en sus productos. En una reunión que mantendrán hoy con el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, los ejecutivos de las principales cadenas le dirán que pueden mantener los actuales precios sólo si el dólar no supera los $ 2,34. La situación puede agravarse por la falta de abastecimiento de alimentos. Los productores y elaboradores ya están retrayendo sus entregas, inclusive en casos como frutas y verduras. Algunos locales del rubro farmacéutico, repuestos de automóviles y joyerías decidieron directamente no abrir sus puertas hasta tanto no haya definición en el valor del dólar. Los productos derivados de campo treparon fuerte en paralelo a lo que sucedía en el mercado cambiario. La carne trepó 8% ayer y los granos hasta 27%. La suba en el trigo ya alertó a los panaderos, quienes cargan las tintas sobre el precio de la harina. Amenazan con subir 30% el valor del pan. Los únicos productos que no tuvieron aumento fueron los frutihortícolas.

Hoy los supermercados ya abrirían con subas de 15%
Tal como se esperaba, la mayoría de los proveedores les presentó ayer a sus clientes nuevas listas de precios con incrementos que promedian 15%. Los aumentos más notables fueron los de los lácteos, que subieron todos sus productos entre 15% y 25%. De todos modos, esto no implica un incremento en el precio en góndola automático y lineal: según dijeron a este diario voceros del sector supermercadista, «estas listas son el primer paso para negociar con los proveedores».

De todos modos, la «buena noticia» es que en muchos rubros todavía hay precios, dado que a fines de enero se vendía «a factura abierta» (el proveedor entregaba la mercadería, pero se reservaba el derecho de fijar su valor más adelante).

En sentido inverso, lo que podría agravarse es la situación de abastecimiento. Por una parte, los productores y elaboradores de alimentos y otros artículos de primera necesidad están retrayendo sus entregas hasta que se aclare el panorama.

Porque, como decía un ejecutivo de una de las principales alimentarias nacionales: «¿Qué hacemos con las facturas que tenemos al cobro, de ventas que hicimos hace un mes, calculando los costos a un dólar de $ 1,80?». Esa venta, que podría haber sido un éxito, podría convertirse en un pésimo negocio para la compañía; por eso, ahora muchos están restringiendo sus ventas.

«No sólo pasa en perecederos: hasta los productores de frutas y verduras dicen que no tienen precio y empiezan a retraerse. Es ridículo: ¿qué van a hacer con la fruta cuando se pudra?»,
se encrespaba un ejecutivo supermercadista.

Pero, al margen de diferencias históricas, lo que hoy une a proveedores y comerciantes es la preocupación. Así, la Cámara Argentina de Supermercados se reunirá hoy para establecer una agenda de mínima antes de la audiencia que mantendrán por la tarde con el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, cuya utilidad algunos cuestionan. Allí, el funcionario escuchará que los supermercados podrán mantener los niveles actuales de precios sólo si el tipo de cambio no supera $ 2,34; por encima de ese valor, remarcación.

¿Qué sucederá hoy con los precios? El rumor es preocupante: se dice que las principales cadenas podrían incrementar todos sus precios por encima de 10%, en vista de los nuevos valores presentados por sus proveedores.

«Nosotros todavía no enviamos listas con precios aumentados, esperando que se solucione el tema del tipo de cambio. Pero mañana (por hoy), veremos qué hacemos; sabemos que no es posible aumentar demasiado, porque la caída de la demanda será mayor, pero no podemos pelear contra la suba de los insumos (tanto nacionales como importados)»,
dijo a este diario el presidente de uno de los principales proveedores de supermercados.

El empresario dijo que es inútil pensar en substituir importaciones, porque insumos básicos como aluminio, aceites, harinas, etc., son commodities que cotizan en dólares y, aunque se los compre localmente (lo que hacen), igual sufren los vaivenes del tipo de cambio.

«Si seguimos así, la única diferencia con lo que sucedía en 1989/1990 es que la suba de precios será más lenta, más gradual. No estamos hablando de una híper clásica, porque no se repite el ciclo de devaluación/inflación/aumento de salarios; ahora hay desempleo. Pero se repite lo de la falta de suministros: entre el viernes y hoy, muchos de nuestros proveedores de insumos dejaron de vendernos o directamente nos exigen que les paguemos en dólares. Los más flexibles nos entregan, pero posponen el cobro hasta tener en claro cuál es el tipo de cambio real»
, dice el ejecutivo.

A pesar de este sombrío panorama, el secretario de Comercio,
Pablo Challú, dijo a este diario no advertir una «explosión» en los precios. «De todos modos, mañana nos reuniremos con la COPAL (alimentos) para crear una canasta básica con precios inferiores a los del resto.» El funcionario admitió que todavía no están listos los detalles (dónde se venderá esa canasta, por caso), pero aseguró: «De ningún modo estamos tratando de fijar precios; esa canasta será necesariamente móvil».

Challú descartó nuevamente aplicar la temible Ley de Abastecimiento:
«No es un instrumento para emplear en una situación de crisis como ésta, cuando nadie sabe a cuánto vender o comprar. No hay desfasaje de abastecimiento generalizado. La ley se usa cuando se produce una situación puntual en un sector determinado».

•Dramatismo

Del otro lado del mostrador, las grandes cadenas dicen que no comprarán productos con subas excesivas por dos razones: «No queremos ser los que ponemos la cara frente a los consumidores, y tampoco clavarnos con productos que no podremos venderle a nadie», afirmó el vocero de una de ellas.

Resulta dramática la rapidez con que se deterioró la situación, luego de una leve recuperación de stocks, precios y relaciones proveedor/canal de distribución durante febrero y primera quincena de marzo.
«En enero, habíamos tenido una quiebra de stocks en rubros como aceites, harinas y commodities exportables en general. Lo recuperamos en febrero y marzo, pero desde el viernes se derrumbó todo de nuevo. La foto cambió, y ahora hay que volver a sentarse a conversar», dijo un alto ejecutivo de una de las cadenas.

Otra fuente del sector admitió:
«Habíamos regularizado el abastecimiento en todas las categorías, aunque con menos variedades (marcas). Ahora el riesgo del desabastecimiento vuelve.Y hay rubros, como los electrodomésticos, en los que hoy es imposible pensar en comprar porque los vendedores exigen el pago en dólares billete».

En tanto, la gente siguió avanzando sobre las góndolas tratando -como en otras épocas que parecían olvidadas-de preservar el valor de sus pesos haciendo stock de no perecederos, casi de cualquier producto al que pudieran echar mano.

En el
Coto de Abasto, por caso, fue posible ver a una joven empujando dos carritos cargados únicamente de paquetes de doce rollos de papel higiénico. Los preferidos siguieron siendo, sin embargo, azúcar, leche larga vida y aceite. En cambio, los pañales, literalmente, desaparecieron.

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