Si el viernes el mercado quedaba con muchas dudas para esta semana, la rueda de ayer no hizo sino incrementarlas. El arranque casi resultaba obvio, cuando la falta de adecuada información sobre los alcances de la decisión de Irak de suspender el suministro de crudo al resto del mundo por un mes había hecho volar más de 7% el precio del WTI.
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Pensar que la economía norteamericana sería capaz de aguantar un golpe de esta naturaleza era, por decir lo menos, erróneo, y los inversores actuaron en consonancia: las primeras operaciones en el NASDAQ mostraban una caída de 2,04% y, en el Dow, de 1,46%. Las cifras son impresionantes para el mercado norteamericano y reflejan también el "sorpresivo" anuncio de IBM sobre una caída en las ganancias del primer trimestre. Lo de "sorpresivo" viene a cuento de que desde hace varias semanas circulan rumores en el mercado de que "Big Blue" haría un anuncio de esta naturaleza, pero prefería jugar al "pastorcito y el lobo", dejando lo inevitable para más adelante. Viendo que el mercado se mantenía relativamente estable y no llegaban más "malas nuevas", comenzaron a aparecer algunas tímidas órdenes a la suba, que, fueron impulsando los precios de manera tal que para las dos de la tarde las acciones tecnológicas pasaban del lado ganador, y si el Promedio Industrial no era capaz de lo mismo, era porque IBM resultaba responsable de casi 50% de la variación del índice. Cuando sonaba la campana, el NASDAQ ganaba 0,89%; y el S&P 500, 0,23%; en tanto el Dow, que había alcanzado los 10.249,08 puntos, seguía perdiendo 0,22%. De no ser por el bajísimo volumen, apenas 1.100 millones en el mercado tradicional y 1.598 millones en el electrónico, se podría casi decir que fue una buena jornada y no una donde alguien, se equivocó. Informate más
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