9 de abril 2002 - 00:00

Importante recuperación ya de comercios de Posadas y Formosa

En la frontera, la devaluación del peso argentino corrió la "malaria" del comercio a la ribera paraguaya. Las ciudades de Alberdi y Encarnación sufren no sólo el nuevo esquema cambiario que hace más conveniente la compra de distintos productos en la Argentina, sino la misma ruina de los bolsillos formoseños y misioneros que no pueden ni quieren ponerse en gastos.

Hace algunos meses Posadas era una ciudad fantasma. Encarnación, su vecina paraguaya, por el contrario, gozaba de la preferencia de los misioneros por el mercado guaraní. Pero el arte cambiario, devaluación del peso argentino mediante, invirtió los roles y ahora los paraguayos se lamentan.

Lo mismo ocurre en Alberdi, el burgo que hasta hace poco hacía furor por la cantidad de formoseños que cruzaban el río a hacer compras. Noventa y nueve por ciento de sus negocios ya está quebrado.

El diario «ABC Color», de la capital paraguaya, no tardó en hacerse eco de la situación. Según el medio guaraní, la Junta Municipal de Alberdi declaró al distrito en emergencia económica mientras 100 comerciantes de la ciudad enfrentan procesos de remate de las garantías hipotecarias.

• Promedio

Para graficar la situación del comercio, hasta diciembre del año 2000 la mueblería de Alberdi tenía un promedio de venta que superaba los 5.000 dólares diarios.

Desde el 20 de diciembre del año pasado no se vende prácticamente nada en el rubro.

Si bien el cambio favorece a los comercios de la capital formoseña, otro factor clave en la crisis es que los argentinos ni siquiera tienen el dinero suficiente como para hacer grandes compras en cualquiera de los dos mercados.

Además, los bolsillos formoseños abundan en bonos provinciales que necesariamente se gastan en Formosa.


También el límite de 50 pesos impuesto por el gobierno nacional a las compras realizadas por habitantes argentinos de la zona fronteriza en países limítrofes, perjudicó notoriamente a los paraguayos.

Una situación parecida se vive en las ciudades de Posadas (Misiones) y Encarnación (Paraguay).
No sólo afecta a Encarnación la devaluación del peso argentino sino la escasez de dinero que tiene la población misionera, antes habituada a consumir del lado paraguayo.

La apariencia de ciudad fantasma de Posadas de los últimos tiempos se mudó al otro lado del Paraná.
En la zona baja de Encarnación cada vez hay menos negocios abiertos, además de verse muchos productos de bandera celeste y blanca.

La nueva situación trajo algo de alivio a la capital de la provincia argentina cuyo comercio estaba en ruinas por la competencia guaraní.

• Escenario

A los síntomas ya expuestos del nuevo escenario posdevaluatorio se agrega el siguiente cuadro celebrado por «El Territorio» de Posadas: en Encarnación hay negocios cerrados, baja automática de los márgenes de ganancia y temor hasta de aceptar los pesos, aunque algunos argentinos radicados allí, en los momentos de bonanza, hasta aceptan LECOP 1 a 1 cotizando el dólar a 3 pesos.

Antes, los negocios de ropas y baratijas de todo tipo eran los más florecientes. Hoy, esos mismos negocios ruegan al cielo que el precio del dólar baje en relación con el peso (ni siquiera en relación con el guaraní, que tuvo durante la primera parte del año una pérdida de valor cercana a 4 por ciento), para que los argentinos vuelvan a sus negocios.

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