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No es la primera vez que se recurre a esta solución. Durante los '80, el mecanismo se extendió para reemplazar un crédito prácticamente inexistente. Con la convertibilidad cayó en desuso porque el precio de los equipos importados era accesible y se podía financiar su adquisición.
«El año pasado, vendimos muy poco. Las máquinas, tanto de construcción liviana como pesada, se dolarizaron y no ofrecíamos crédito. Este año se duplicó la demanda y empezamos a financiar a los clientes conocidos lo que les falta para acceder a una máquina nueva», explicó Oscar Jorgi, de Macrosa, de Comodoro Rivadavia.
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