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Si se excluyen los precios más volátiles de combustibles y alimentos, el núcleo del IPC o inflación subyacente subió un 0,2 por ciento, que es lo que había calculado la mayoría de los analistas.
Después de dos meses de disminuciones, los precios de la energía subieron en enero un 5 por ciento, mientras que tanto los de los alimentos como los de la vivienda aumentaron un 0,5 por ciento.
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