Los abogados de los fondos buitre en Nueva York encontraron en los BOCON un atractivo adicional para hacerle juicio a la Argentina si no los paga. Por ejemplo, tiene cláusulas que impiden su pesificación. Por eso se lanzaron a la compra de estos títulos que estaban a muy bajo precio y lograron que suban a lo largo de marzo 150% en dólares. Si se traslada esa ganancia a pesos (el dólar en el mes subió 36%), la diferencia obtenida es de 265%. Tuvieron, además, la demanda de los que cancelaron impuestos y deudas con los bancos a 100% del valor del bono, de acuerdo con una disposición de Domingo Cavallo. El oro fue otra buena inversión ya que dejó 40% de ganancias en pesos.
Las mejores inversiones de marzo fueron los BOCON pero los que pertenecen a no residentes y cotizan en Nueva York. Las distintas series subieron 150 por ciento promedio en dólares, es decir que en pesos equivale a una ganancia de casi 250 por ciento porque el dólar en el mes subió 36 por ciento. Pero, indudablemente, quien tiene un título argentino en Nueva York no quiere canjearlo por pesos, salvo que opere desde Buenos Aires.
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Quizá sorprenda que títulos públicos de un país en default suban tanto en el exterior. Pero hay abogados especializados en juicios a países que dejan de pagar su deuda externa (se los llama «buitres») que estudian a fondo las cláusulas de emisión de los distintos títulos. Parece que estos bonos no se pueden pesificar en la Argentina (las AFJP y bancos poseen una carte-ra amplia de estos títulos) y tienen ventajas sobre los demás para hacerle juicio a la Argentina si no los paga. Hay que recordar que estos títulos valían cerca de 10 por ciento de su valor, por eso aunque suban pocos dólares, el alza en porcentaje es llamativa.
Esos mismos bonos subieron en la Argentina, aunque en menor proporción (entre 10 por ciento y 20 por ciento en dólares) porque se los compró para cancelar impuestos y pagarles a bancos deudas morosas casi incobrables. En los días de Domingo Cavallo se sacó una resolución que permitía cancelar con estos títulos impuestos y deudas. Se los compraba por el precio de paridad y la AFIP los contabilizaba a 100 por ciento de su valor. Los bancos podían cobrar deudas atrasadas y tomar los bonos a 100 por ciento de su valor para su contabilidad y para los encajes ante el Banco Central. Como marzo fue el último mes para hacer esta operación, se explica su suba. Si se calcula el alza en pesos las proporciones de estos bonos que cotizan en la Argentina son más significativas. El BOCON PRO6, que fue el que menos subió (8,71 por ciento), ganó 48 por ciento y el BOCON PRO1 con 21,15 por ciento de ganancia en dólares, equivale a una suba en pesos de 65 por ciento.
En el cuadro está ausente el plazo fijo porque las operaciones son inexistentes y tampoco aparecen las Letras del Banco Central indexadas por el valor del dólar que en una semana dieron ganancias de 30 por ciento en pesos. No hay que descartar las Letras a 7 días en pesos que dan rendimientos de 90 por ciento anual.
El dólar fue la inversión más al alcance del pequeño y media-no ahorrista que encabezó el ranking de ganancias con 36,36 por ciento.
El oro fue otra buena inversión ya que rindió 3,3 por ciento en dólares y 40 por ciento en pesos.
La Bolsa dio un rendimiento promedio de 9,51 por ciento en el mes. En épocas de la convertibilidad, sería un porcentaje para festejar, pero con cambio flotante perdió ampliamente en dólares.
• Acciones
Sólo cinco acciones subieron más que el dólar en marzo. Molinos lideró el ranking con 60,47 por ciento. La empresa presentó un buen balance trimestral y además es exportadora por lo que la devaluación la favorece. Muchas de las acciones subieron porque además cotizan en Nueva York y permite transformar un cheque en pesos en dólares. El mecanismo es comprar el papel en pesos en cheques, colocar el certificado (ADR) en Nueva York y venderlo en dólares a un inversor extranjero. Hay una fuerte diferencia entre el precio local y el de Wall Street, pero es una diferencia que muchos están dispuestos a perder con tal de transformar pesos del «corralito» en dólares.
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