El Banco Central adjudicó ayer $ 579 millones en Lebac, consiguiendo mantener las tasas de la semana anterior, pese a la turbulencia de los mercados. Se especuló con la posible participación de entidades públicas para evitar un incremento de los rendimientos, aunque esto no fue confirmado por la entidad que preside Martín Redrado.
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Como no había vencimientos esta semana, la totalidad colocada equivale a la absorción de pesos conseguida por la autoridad monetaria.
A diferencia de lo ocurrido en otras licitaciones, esta vez, hubo más interés por colocar en pesos a tasa fija que por Nobac a tasa variable. De los $ 838 millones ofertados, $ 513 millones fueron para el segmento de pesos a tasa fija y $ 325 millones para el segundo. La explicación es que, en un escenario de mayor turbulencia, los inversores que participaron (fundamentalmente bancos) prefirieron optar por plazos más cortos.
En lo que respecta a las Lebac nominales, para el plazo de 182 días se mantuvo la tasa de 8,25 por ciento anual, mientras que a 273 días subió de 10,20 por ciento a 10,40 por ciento anual. En cuanto a las Nobac que ajustan según la tasa BADLAR (para plazos fijos de bancos privados a inversores mayoristas), para la nota a un año el spread bajó de 2,14% a 2,12%, mientras que para el plazo de dos años pasó de 3,39% a 3,37% anual.
Varias series que se licitaban fueron declaradas desiertas, ya que el Central decidió no avalar la suba de tasas que pedían los inversores o directamente no hubo propuestas.
Con la emisión de Nobac ajustables por inflación, Redrado consiguió extender paulatinamente los plazos de las colocaciones. De esta manera, los vencimientos de los próximos meses ya no son tan acuciantes como ocurría a principios de año, lo que le quita presión a la autoridad monetaria.
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