Eli Opper, «Chief Scientist» de Israel: «El convenio con la Argentina se firmará, esperamos, antes de fin del semestre».
Antes de finalizar el semestre, la Argentina firmará con Israel un convenio bilateral por el cual se creará un fondo binacional para la investigación y el desarrollo (R&D, por sus iniciales en inglés) aplicados a la industria. En diálogo con este diario, Eli Opper, que ocupa el cargo de «Chief Scientist» (algo así como «científico jefe») en el gobierno israelí, adelantó que «en principio, el fondo contará con u$s 3 millones aportados en partes iguales por la Argentina e Israel, pero la inversión total estará determinada por los proyectos que se presenten y sean aprobados para su financiamiento».
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El organismo que dirige Opper tiene un presupuesto anual de u$s 300 millones sólo para R&D industrial; Opper explica que «fue creado hace más de 30 años, porque Israel (como todo el mundo sabe) carece de recursos naturales, y una de las pocas vías para el crecimiento económico era apostar al desarrollo tecnológico. Nuestra función es promover la R&D para fomentar el crecimiento de la industria y la economía en general».
Este ex director de un «equity fund» israelí adelanta que en sus reuniones con el viceministro de Economía, Oscar Tangelson, y el secretario de Ciencia y Tecnología, Tulio del Bono, se habló de los sectores en los que el Estado judío podría contribuir más al desarrollo argentino: «Nosotros somos fuertes en tecnología de la información y en comunicaciones, pero también en biotecnología y en nanotecnología para la desalinización y purificación del agua, un tema más que candente hoy en todo el planeta. También pensamos en posibles desarrollos en el área energética», reveló.
Además, Opper dijo:
Ya tenemos convenios de este tipo con Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Singapur y Corea.
Estas cooperaciones binacionales en R&D toman dos formas; una es la de una fundación, en la que ambos países tienen la mitad del directorio. Se buscan áreas de interés mutuos, se identifican proyectos y se los financia. La otra, un acuerdo bilateral -como el que firmaremos con la Argentina-, que es el paso inicial para luego conformar la fundación.
Por lo general, la asociación es de una pyme con una gran empresa. Una puede aportar la innovación y la otra la masa crítica. Cuando firmamos el convenio con Estados Unidos pensamos que las grandes empresas de ese país aportarían el expertise en marketing, management, etc. y nosotros la tecnología, pero resulta que las pymes de EE.UU. también quieren asociarse con nosotros... Hay que buscar el equilibrio: una alianza de dos «start ups» casi con seguridad no tendrá éxito.
Es fácil tener ideas, pero no siempre están los fondos para desarrollarlas. En el mundo globalizado de hoy, los grandes grupos compran las ideas, pero las desarrollan en otra parte, se quedan con las utilidades y los empleos se los llevan. La idea es que esto no suceda, aportando financiamiento para la investigación y el desarrollo.
Las negociaciones con el gobierno las inició nuestro actual primer ministro, Ehud Olmert, cuando era ministro de Industria y visitó Buenos Aires en marzo del año pasado.
Tuvimos muchos contactos con empresas que ya hacen negocios con Israel y quieren ampliarlos a otras áreas.
En nuestro país funcionan 24 « incubadoras de negocios», verdaderas fábricas de ideas que financia nuestro organismo.
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