Finalmente llegamos al último día del mes y lo más que podemos decir, mirando los resultados finales, es que desde el punto de vista financiero fue "mediocre", esto es, ni demasiado malo ni demasiado bueno. Si se quiere, lo más destacable por el lado de los precios, fueron el derrumbe de 3,71 por ciento en el NASDAQ, la suba de los bonos del Tesoro que llevó la tasa a 4,988%, y el ascenso de casi 3% en la onza de oro que cerró ayer en u$s 636. El resto de las principales variables no alcanzó a moverse siquiera 1%: el Dow subió 0,32%, el S&P500 0,51%, el petróleo 0,74% y el dólar 0,19% ante el yen y 0,13% ante el euro.
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La otra dimensión que nos lleva a hablar de "mediocre" es la del volumen, donde se está viendo algo así como "un achique de lo operado". No sólo porque durante las últimas seis semanas lo negociado por día en el NYSE apenas promedió 1.700 millones de papeles, mientras que en las cinco semanas previas se superaba fácilmente los 1.800 millones de papeles, sino porque las ruedas de mayor suba desde que arrancó lo que parecía ser un rally hace dos semanas fueron las de menor volumen tranzado. Esto admite muchas interpretaciones, entre ellas, que no habría demasiado entusiasmo alcista ya que cuando los precios se dispararon hacia arriba los inversores decidieron dar un paso al costado. Y mirando hacia atrás, la verdad es que razones para ello no faltaron y lo que es peor no faltarán a futuro. Es que a la incertidumbre de la situación geopolítica debemos agregar declaraciones como las que ayer hicieron los presidentes de la Fed de San Luis y San Francisco, implicando que la chance de suba de los Fed Funds la semana que viene es de 50% y por sobre todo que durante los últimos 15 años agosto fue el peor mes para la inversión bursátil. Por las dudas: cuidado.
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