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21 de mayo 2008 - 00:00

Kirchner intenta desactivar acto

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Celoso de los gestos, sobre todo de aquellos que implican desafíos o rebeldías, Néstor Kirchner se convirtió en un feroz crítico de la alternativa de que el campo tenga, este domingo, un acto propio en Rosario, aunque previamente alcance un acuerdo con el gobierno.

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El ex presidente, al igual que su esposa, interpretan el encuentro de los productores en el Monumento a la Bandera como un contraacto del que, ese mismo día, encabezará Cristina de Kirchner en Salta, una mezcla de cita institucional con show político.

El patagónico es quien más inquieto, según relatan en gobierno, se ha mostrado respecto del encuentro de Rosario. Como jefe del PJ, el ex presidente considera casi como una provocación que un sector si no opositor al menos no propio se anime a un acto como el que proyectan los ruralistas.

Kirchner planteó, en concreto, que la charla que Alberto Fernández mantenga en las próximas horas con los dirigentes rurales incluya, fuera de agenda, el tema del acto chacarero. Si no lo levantan, al menos quiere garantías de que no será una tribuna antikirchnerista.

En las últimas horas, el jefe de Gabinete hizo un sondeo con referentes rurales: no encontró predisposición para rever la convocatoria. En rigor, en la reunión del lunes de las cuatro entidades, el asunto se evaluó y se resolvió mantener vigente el acto.

Es más: ratificar el acto del 25 en Rosario fue la moneda de cambio que las entidades más proclives al diálogo con el gobierno, Sociedad Rural y Coninagro, ofrecieron para contener a los focos díscolos de productores, entre ellos Alfredo de Angeli.

  • Discusión

    En rigor, a duras penas, luego de una ácida discusión, Eduardo Buzzi, titular de Federación Agraria Argentina (FAA), consiguió quebrar ayer la resistencia del entrerriano que insistía con mantener a su gente sobre la Ruta 14 hasta que se firme un acuerdo.

    Kirchner transmitió en las últimas horas su furia por el acto de Rosario, malestar que se potenció cuando anotó que varios dirigentes de la oposición, entre ellos Elisa Carrió, participarían de la cumbre agraria.

    Ayer, un dato lo tranquilizó parcialmente: las entidades avisaron que no permitirán que ningún «político», ni oficialista ni opositor, se suba al escenario en Rosario. A medias, sugiere que no será usado por críticos al gobierno, al menos partidarios.

    Pero no es la presencia de Carrió o la del radical Gerardo Morales lo que incomoda a los Kirchner, sino la masiva movilización de chacareros de todo el país que, según advierten en Casa Rosada, podría ascender a más de 60 mil personas. Un número que ningún partido pudo juntar. Por eso, en paralelo a reclamar que se negocie al menos alguna garantía de que el escenario no se llenará de críticas al gobierno, el ex presidente tomó a su cargo la organización del acto del 25 de Mayo en Salta, que encabezará su esposa, la Presidente.

    La pretensión del gobierno es reunir en Salta, donde la logística quedó a cargo del gobernador Juan Manuel Urtubey -mimado de los Kirchner que vivirá el acto como una prueba de fuego-, a más de 60 mil personas para, como mínimo, empardar el volumen de la cita de Rosario.

    Kirchner se recuesta en lo que puedan aportar tres gobernadores de la región: Urtubey, el tucumano José Alperovich y el jujeño Walter Barrionuevo. En un segundo pelotón aparecen el radical santiagueño Gerardo Zamora y el riojano Luis Beder Herrera. También llevarán su cuota los piqueteros K.
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