«Los gobiernos deben vencer la tentación de cruzarse de brazos cuando las perspectivas económicas son brillantes» y aprovechar esa circunstancia para superar una frecuente oposición a las reformas estructurales, explicó.
Krueger estimó que, mientras los países ricos pueden afrontar en mejores condicioneserrores de sus políticas económicas,en las economías emergentes sus efectos pueden «ser catastróficos» y la Argentina es «el ejemplo reciente más obvio» de ello.