18 de febrero 2002 - 00:00

La Argentina ahora quiere imitar el modelo de Corea

El asesor del Banco Central, Guillermo Nielsen, dijo que la solución de la crisis de deuda de la Argentina podría hallarse en el extremo opuesto del mundo: seguir el ejemplo de Corea del Sur en 1997.

Nielsen, representante del Ministerio de Economía que asiste a las reuniones de la junta directiva del banco, dijo que la Argentina estudia la posibilidad de copiar el sistema coreano de establecer una compañía para comprar deudas fallidas por miles de millones de dólares, reformularlas y venderlas. Algunos inversionistas tienen dudas.

«Corea pudo hacerlo porque es Corea, no la Argentina», dijo Wilbur Ross, presidente de WL Ross & Co. a la agencia de noticias «Bloomberg», la cual recaudó u$s 1.500 millones de inversiones para Corea del Sur en 1997 y 1998.

Los inversionistas extranjeros desconfían de sus leyes y tribunales de quiebras, mientras que Seúl pudo utilizar estos recursos jurídicos para atraer a inversionistas extranjeros a comprar deuda morosa embargada por la Corporación de Administración de Activos de Corea, dijo Ross.

Nielsen dijo que a él y otros funcionarios del Ministerio de Economía y del Banco Central que se han reunido con sus colegas de Italia hasta Chile para discutir la reconstrucción del sistema financiero nacional, les gusta el modelo coreano.

«Estamos examinando la experiencia de otras economías», dijo Nielsen en una entrevista. «Corea del Sur depuró el sistema bancario mediante un método de fideicomisos. Desecharon los préstamos incobrables y vendieron los activos.»

El plan inicial del Banco Central podría centrarse únicamente en los préstamos fallidos en poder del Banco de la Nación y otros bancos estatales. El Banco de la Nación y el Banco de la Provincia de Buenos Aires poseen cerca de 30% de los activos bancarios del país.

•Posible fracaso

Los analistas -según la agencia «Bloomberg»- dicen que los bancos privados de menor tamaño podrían fracasar, mientras que los bancos extranjeros de mayor tamaño como el Banco Río de la Plata, filial del Banco Santander Central Hispano, podrían contraer sus operaciones o retirarse de la Argentina para evitar pérdidas adicionales, las que se calculan en decenas de miles de millones de dólares.

La Argentina también necesita diseñar un sistema bancario en el que los depositantes, quienes retiraron 17% de sus ahorros el año pasado, puedan confiar, dijo Nielsen.

En el futuro, la Argentina podría prohibirle a la mayoría de los bancos que otorguen préstamos, y restringir sus actividades a administrar cuentas de cheques, guardar depósitos y cumplir requisitos de reservas «muy altos»
, dijo Nielsen. Sólo a los bancos de inversiones se les permitiría hacer préstamos.

La Argentina, que ha congelado los ahorros, limitado los retiros y prohibido la mayoría de los traslados de dinero al exterior, para ayudar a mantener a los bancos a flote, tomaría en cuenta la experiencia de Corea de proveer nuevos bonos a los bancos a cambio de asumir las deudas morosas.

Corea logró vender una mayor porción de los préstamos incobrables más velozmente que otros países que han tratado de fortalecer sus bancos, dijeron los analistas. La deuda empresarial de Corea era de unos u$s 450.000 millones en 1997, mientras que la de Argentina es de unos u$s 80.000 millones, incluidos los préstamos de bancos nacionales e internacionales.

Otras diferencias podrían dificultar que la Argentina siga el ejemplo de Corea.

Corea atrajo a inversionistas como
Goldman Sachs Group Inc., Cerberus Partners LP y General Electric Capital Corp. a comprar préstamos fallidos. La Argentina no ha podido convencer al FMI ni a los demás prestamistas de que le presten hasta u$s 20.000 millones.

Corea contó además con la ventaja de tener un sistema efectivo de manejo de bancarrotas. El Congreso argentino trató de reformar la Ley de Quiebras (conocida como «ley Clarín») para obligar a los bancos a amortizar las deudas en un plazo de seis meses, y el gobierno ha dejado que la moneda se devalúe cerca de 50% desde principios del año.

«Los tribunales argentinos de quiebras son notoriamente malos, se los considera susceptibles a la influencia política y la corrupción», dijo Ross.

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