Según datos de la Cancillería argentina, Brasil ofrecería continuar sin reglamentar las salvaguardas que reclamó Lavagna, y a cambio diseñar mecanismos de financiamiento para los sectores argentinos con problemas a partir de créditos provenientes del
Las primeras reacciones extraoficiales ante esta propuesta son negativas, con lo cual, si efectivamente éste es el ofrecimiento brasileño, la reunión de Rio de Janeiro no sería exitosa.
En la actualidad, la Argentina aplica restricciones a los electrodomésticos de la línea blanca brasileña, bajo la forma de licencias no automáticas, que en la práctica son trabas burocráticas. Del lado brasileño, los industriales mantienen una fuerte presión sobre el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva para que no acepte las presiones argentinas, y que el Mercosur permanezca sin aplicar trabas de ningún tipo. Los sectores manufactureros brasileños, sobre todo los residentes en San Pablo, argumentan que la Argentina mantuvo durante ocho años consecutivos superávit comercial con Brasil y que recién cuando la balanza cambió comenzaron las protestas. Afirman, además, que la clave de una unión aduanera, como pretendería ser el proyecto Mercosur, no acepta este tipo de medidas.
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