Un pasito adelante, otro pasito atrás, faltaba el paso al costado: y esto lo dio nuestra «dama bursátil», en la rueda de la víspera. Que venía de un brusco descenso y que les había costado 8,5 por ciento a los Mervales, previo a la conferencia del ministro de Economía. Como, en ese mismo día, el ajetreado «señor dólar» también se había encalmado (al ser corrido por la vaina del Central y una intervención feroz que nunca se llevó a cabo), se sintió menos el caer al vacío de las acciones...
• Ayer, pensativo...
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... el mercado se colocó en el medio. Como promediando lo mejor y lo más blando, extrajo un suelo que no es para deslizarse, sino acondicionado con tosca de la más ordinaria calidad. Lo único conseguido, siguiendo con la imagen metafórica, es eludir el fango y la huella donde se hundían hasta los mejores «4x4» del recinto. Hubo camino asegurado en el piso, poco apto para levantar más velocidad que una segunda marcha, volanteando. Y entre los máximos y los mínimos, un abanico que transó apenas con ligero desnivel adverso final, casi desechable en sus magnitudes.
La Bolsa es, básicamente, una «dama inconstante, voluble» (muy femenina, dirá el machista), cual pluma al viento. Y lo denota en estos días donde va y viene, escucha al ministro y se cae, lo digiere y se estabiliza. Volumen magro, de 11 millones de dólares, mejora de Galicia y un acompañar neutro de PC. El resto, matizado.
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