La carne al consumidor ya subió hasta 15% este año en varias provincias del norte y centro del país, donde no llegan las mediciones que se trasladan luego al índice de inflación. «La tendencia a la suba es constante, estaba prevista, y continuará si se confirma la falta de terneros para los próximos años» reconocen y admiten analistas de diferentes regiones consultadas, quienes argumentan que los problemas climáticos terminarán afectando las reproducciones, y en definitiva, el stock vacuno.
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Los cortes que muestran mayor repunte son aquellos de menor valor. «En el interior se consume mucha vaca y la demanda crece. Esto merece un análisis: la carne o es barata para la gente que no deja de consumirla o bien está dispuesta a pagar lo que le pidan porque no quiere abandonar ese consumo aunque se promocionen los sustitutos», coincidieron dos analistas de Córdoba y Santa Fe.
Productores que venden a frigoríficos que destinan sus faenas al mercado interno sostienen que reciben de las industrias $ 3,30 por kilo de carne.
Cualquier kilo de la llamada «pulpa» en el interior (son los mejores cortes como lomo, colita de cuadril o peceto) supera los $ 7 y puede llegar hasta $ 10 en los mostradores.
«El tema es que se mezclan los mercados y se vende una vaca llamada «de corte» de animal de 450/480 kilos que va a cualquier destino, se vuelca una parte al mercado interno y otra a la exportación, así el negocio cierra sólo para algunos», decía Juan Cappozzolo, dirigente del Chaco.
Perspectiva
La tendencia que se registra en el interior podría potenciarse en el resto del país según algunos conocedores del mercado de ganados y carnes.
«Hoy hay más demanda interna que hace un año debido a la mejora relativa de los salarios. Y no hay nada que modifique la tendencia, lo que es muy coherente con un período preeleccionario. Buena demanda y escasa oferta dan como resultado las subas vigentes y el sostenimiento esperado», indicaba la ex subsecretaria de Alimentos, Susana Merlo.
Todos los analistas coinciden en que los precios de la hacienda han seguido subiendo. «Y han vuelto cada día más desactualizados -por no decir ridículos- los valores sugeridos para Liniers. De lo que se está hablando es de un blanqueo parcial o total, yo diría que más parcial, de los valores que efectivamente se pagan con la lista que ha quedado totalmente desfasada», indicaba en declaraciones radiales el analista Ignacio Iriarte.
Consultado acerca de si una liberación de precios repercutiría en los mostradores, teniendo en cuenta que el valor del kilo vivo que se pagaba en abril de 2006 era de $ 2,90, valor superior al que se abona en las operaciones directas, Iriarte respondió que «no tendría por qué repercutir en los mostradores, pero una liberación de ese tipo -por expectativas o por lo que sea- alguna consecuencia va a traer; sería mentiroso decir otra cosa. Sin embargo, cuando alguien va a comprar a una carnicería, a un mercado, la carne tiene un 85 % blanqueados los valores que se están pagando en directo, que son mayores a los de Liniers», admitió.
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