Se complicó para Aníbal Ibarra el canje de los bonos Tango, que esperaba pactar esta semana para obtener una prórroga del vencimiento de esos títulos públicos porteños y una baja en los intereses acordados.
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Los colocadores de los títulos piden que la Ciudad de Buenos Aires cuente con una ley que autorice la renegociación. De hecho, mañana vence el pago de deuda de los intereses del Tango, y el Gobierno porteño no los pagará. A partir de entonces, comienza la cuenta regresiva por 30 días: terminado el lapso, si no se pacta la renegociación, Ibarra habrá entrado en default. La Ciudad de Buenos Aires debe cancelar ya u$s 14 millones a los tenedores de los títulos, que fueron emitidos en una primera serie por $ 500 millones en 1997 y una segunda tanda por $ 100 millones en 2000, durante la gestión de Fernando de la Rúa como jefe de Gobierno porteño. En total, este año, la Capital Federal debe cancelar u$s 45 millones del cupón de renta de los Tango, que fueron colocados en dólares, libras y euros.
La Secretaría de Hacienda porteña, a cargo del radical Miguel Pesce, inició la renegociación para obtener una prórroga en el plazo de vencimiento de los títulos por tres años -la primera serie termina en 2003 y se pasaría a 2006- y una quita de la tasa de interés sobre 9,5% que inicialmente figura en los cupones. En medio de ese trámite, que se pensaba estaría listo en estos días, el estudio jurídico que asesora a JP Morgan Chase y a la banca Caboto, los principales colocadores de los bonos, consideró que para ser rigurosos con las normas porteñas, la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires debe autorizar la negociación.
•Descartada
La noticia llegó ayer al Gobierno porteño, cuando estaba terminando la reunión semanal del gabinete de Ibarra. Con la presencia en esa mesa del vicepresidente de la Legislatura, Cristian Caram, se convino en que hoy el bloque Alianza debatirá el tema de la norma en una reunión especial. Algunas interpretaciones consideran que de acuerdo con las reglas de la Ciudad, también la Legislatura podría sancionar una ley una vez hecha la renegociación, a modo de refrendar ese acuerdo con los tenedores de bonos, como AFJP, fondos de inversión o los italianos que los han adquirido.
La Ciudad todavía no tiene resuelto cómo afrontará los gastos del ejercicio, con la recaudación en baja y fundamentalmente con la caída en el cobro de tributos que arrastra desde diciembre pasado cuando descendieron a la mitad sus ingresos. La idea de emitir bonos monetarizados, como el «Porteño», ya está descartada prácticamente ante la promesa del gobierno nacional de otorgar LECOP contra el cobro de préstamos que el Banco Ciudad tiene con provincias. Hasta ahora Ibarra sólo pudo obtener la promesa de Jorge Remes Lenicov de girar a la Capital Federal Letras por $ 148 millones que adeuda Nación, lo que posterga una decisión sobre las finanzas porteñas por un par de meses.
Los legisladores de la Alianza ayer se proponían estudiar las normas para hacer posible cuanto antes la renegociación de los Tango, considerando la posibilidad de refrendar el acuerdo que Hacienda haga con los tenedores.
Sin embargo, esa mecánica no convence a los abogados de JP Morgan Chase, quienes quizá conozcan las complicaciones que puede haber en la Legislatura compuesta por más de una docena de bloques y acostumbrada a sesionar con largas oratorias no siempre resolutivas. Esa es la misma preocupación de Ibarra, que comienza a mirar las vueltas del reloj que lo acercan al default.
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