Hubo más informaciones para un «boletín» sobre la crisis financiera internacional, que casi a diario aporta más y más novedades. Ahora, surgió un «pool» de bancos centrales de dos continentes para instrumentar caudales de liquidez. Que resultan otra batería de antibióticos, por ver si se puede combatir eficazmente lo que ha seguido contaminando al mundo. Hasta los suizos -el clásico ejemplo de los que nunca tienen problemas-entraron en este seleccionado, que pasará a subastar «dinero blando» para sacar a entidades de la varadura. Pues bien, los mercados no tomaron con mucho entusiasmo lo anunciado, como pensando -con lógicaque si cada vez las defensas son más grandes: también la gravedad de la crisis es mucho más profunda, de lo que se da a conocer.
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Y el Dow Jones anduvo por arriba y abajo de la cornisa todo el día, hasta quedar casi neutro y en lo que debe resultar un terrible choque de opiniones. En la región, el indicador de Brasil se movió levemente -hacia arriba-y el Merval también levemente: pero, hacia abajo. Nada por allá, nada por aquí, un pozo de incertidumbres al que los índices delatan nítidamente. El Merval con mínimo de 2.223, con máximo en 2.252 y un cierre a 2.230 unidades muy endebles.
Para las órdenes -y tesoreros del sistema-volvieron las buenas noticias: se hicieron $ 122 millones en acciones, situándose en zona de promedios altos.
Para la imagen del día es más vidrioso el saldo, porque promoviendo dilatación de demanda, la misma no pudo superar a una oferta que retornó a entregar cantidad. Día donde también resurgió el petróleo y su precio, impactando sobre las sociedades brasileñas cotizantes aquí. Lo que disimuló una baja del índice clásico, con 0,2%, pero que en el listado de sólo las nativas anotó 0,73% de caída.
Una fecha donde nuevos remedios no causaron efecto alguno para un cambio mundial, quedando pendiente si esto pueda suceder al evaluarse sus alcances. La Bolsa, juega a eso.
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