1 de noviembre 2007 - 00:00

La Fed dio dulces a un niño malcriado

La Fed dio dulces a un niño malcriado
"Señores, la mesa está servida". Hasta ahora el papel de Ben Bernanke y los demás directores de la Reserva Federal no ha sido más ilustre que el de un típico actor de reparto, cuya única función es advertirles a los comensales cuando llega el momento de saciar sus apetitos. Parece que ayer algunos consideraron "a primera vista" que los manjares que se les ofrecían (un recorte de 25 puntos básicos en la tasa de Fed Funds y la de Descuento) no eran suficientes, y por algunos instantes los tres principales indicadores bursátiles se movieron debajo del cierre del martes. Pero 33 minutos más tarde los tres marcaban sus máximos del día (el Dow llegó a ganar 1,23%), "simpatizando" con el desplome del dólar (en u$s 1,4482 estableció un nuevo mínimo histórico ante el euro) y la consiguiente suba de las exportadoras y las empresas vinculadas a cualquier commodity (el petróleo marcó otro récord en u$s 94,8 por barril mientras el oro trepó a u$s 798,7 por onza y el cobre a 3,474 por onza). En la mañana, el inesperado crecimiento del PBI del tercer trimestre (3,9% anualizado), los auspiciosos balances de Mastercard, Kraft, Colorox, etc., más el petróleo que había arrancado hacia arriba, impulsaban los precios de las acciones, por lo que si bien no toda la suba de la víspera se puede achacar al efecto "Fed", al menos gran parte de ella sí. Pero para entender un poco mejor lo ocurrido (la baja, después la suba, el desplome del dólar y el récord de los commodities) debemos incorporar otro elemento: la inflación. El espanto que genera el dólar, la suba de los commodities y el costo -en términos reales-del dinero dentro de los EE.UU. nos hablan de una crisis de mediano o largo plazo que se está gestando en base a un exceso de liquidez. El comportamiento que tuvieron ayer las acciones nos hablan de otra crisis -de corto plazo-que se viene salvando merced al exceso de liquidez. Ayer fue Halloween, y ante la disyuntiva de un "trato" o un "truco" Bernanke decidió que la respuesta era darle todos los "dulces" a quien primero se asomaba a su puerta (el mercado bursátil), olvidando que cuando vuelvan a golpear a su puerta (el mercado cambiario o el crediticio) no podrá esquivar la maldición.

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