La inflación acecha a los préstamos pesificados 1 a 1

Economía

La reducción de la tasa de interés a 4% anual para la deuda de personas físicas podría llegar a compensar parte de la indexación que se le aplicaría al capital sobre la base de la inflación minorista mensual.

Pero, para ello, tendrán que conjugarse tres factores: que los deudores acuerden con los Bancos continuar pagando, por lo menos, la misma cuota que antes; que la inflación, además de no dispararse este año, tienda a estabilizarse en niveles de por lo menos 5% anual; y que la tasa de interés de 4% sea mantenida por el sistema financiero durante todo el plazo de la deuda.

Si estas condiciones se dieran, podrían anticiparse algunas conclusiones algo más optimistas para los deudores pesificados y ahora indexados.

A modo de ejemplo, considérese un crédito por $ 20.000 a 5 años con una tasa de 17% que ahora se reduce a 4% y que ya se pagó durante un año. A la vez, se estima una inflación de 36% en 2002, 12% en 2003, 6% en 2004 y 5% en adelante. Si este deudor acordara con el Banco continuar pagando la misma cuota que la que abonaba antes de la devaluación (unos $ 510), terminado el plazo de su deuda, habría cancelado $ 25.252 de capital ($ 5.252 más de lo que se solicitó), $ 4.634 de interés, y además, le estaría adeudando al Banco $ 4.233. En total, pagó $ 29.866, pero aún adeuda $ 4.233.

Si no hubiera ocurrido la devaluación y la tasa se hubiese mantenido en 17%, al cabo de cinco años habría pagado los $ 20.000 de capital que solicitó, habría pagado $ 9.823 de interés y su deuda sería nula. Es decir, en total habría pagado $ 29.823.

También cabría otra opción menos interesante para este deudor: al bajar la tasa de interés de 17% a 4%, la cuota que le correspondería pagar también bajaría de $ 510 a $ 300. Si esta persona decidiera pagar esta nueva cuota inferior, en lugar de continuar pagando los $ 510 y de esa forma no ir amortizando buena parte del capital que le creció por la indexación, el resultado sería más desfavorable todavía:
al cabo de 5 años, habría cancelado sus $ 20.000 de deuda, habría pagado otros $ 4.633 de intereses y, además, le estaría debiendo al Banco $ 10.468, más de la mitad de lo que solicitó.

Estos son algunos ejercicios que pueden comenzar a realizarse para evaluar alternativas a tomar frente a la inflación. Pero claro: si la inflación no se estabilizara, la situación se agravaría completamente y todos estos cálculos quedarían lejos. Por eso, el gobierno analiza poner un tope a la indexación que podría ser de entre 15% y 20% anual. Además, hay que tener en cuenta aquí que el mayor beneficio o perjuicio depende siempre de la etapa del crédito en que se esté.

Podrían ponerse aquí otros ejemplos más alentadores. Siempre siguiendo los mismos supuestos de inflación, dado que si la inflación no tiende a reducirse, muchos deudores difícilmente lleguen a poder cumplir con sus obligaciones, al menos mientras los salarios e ingresos no se indexen a la par de los precios minoristas.

Si se analiza lo que sucedería con un crédito por $ 50.000 a 20 años con una tasa de 17% que ahora se reduce a 4% y que ya se pagó durante cuatro años, el resultado es algo mejor. Resulta que, bajo los mismos supuestos de inflación, si la persona decide continuar pagando la misma cuota que antes ($ 770), podría cancelar su pasivo dos años antes de lo previsto.
Y en ese plazo el deudor terminaría pagando 12% menos que lo que hubiera pagado con la tasa de 17%, y sin inflación.

Concretamente, cumplidos los 18 años, en total habrá pagado $ 152.492, de los cuales $ 100.803 corresponderán a capital; y $ 51.689, a intereses. Es decir, si bien pagará mas capital del que solicitó, pagará menos intereses.

¿Qué hubiera ocurrido con la tasa de 17% sin inflación?
Al cabo de 20 años, habrá pagado $ 173.348, de los cuales $ 50.000 corresponderán a capital; y $ 123.248, a intereses. Es decir, habrá cancelado el mismo capital que solicitó, pero pagará mucho más interés.

También cabe la opción más drástica: al bajar la tasa de interés de 17% a 4%, la cuota que le correspondería pagar también bajaría de $ 770 a $ 330. Si esta persona decidiera pagar sólo $ 330, al no amortizar el capital que se indexó, el resultado cambia:
al cabo de 20 años, habría cancelado sus $ 50.000 de deuda, habría pagado otros $ 50.350 de intereses y, además, le estaría debiendo al Banco $ 80.155.

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