La inflación acecha a los préstamos pesificados 1 a 1
-
Alarma fiscal: la caída de la recaudación golpea más a la Nación que a las provincias en lo que va de 2026
-
Finanzas en pareja: 5 consejos necesarios para potenciar tus ahorros en dólares y no terminar tu relación
Estos son algunos ejercicios que pueden comenzar a realizarse para evaluar alternativas a tomar frente a la inflación. Pero claro: si la inflación no se estabilizara, la situación se agravaría completamente y todos estos cálculos quedarían lejos. Por eso, el gobierno analiza poner un tope a la indexación que podría ser de entre 15% y 20% anual. Además, hay que tener en cuenta aquí que el mayor beneficio o perjuicio depende siempre de la etapa del crédito en que se esté.
Podrían ponerse aquí otros ejemplos más alentadores. Siempre siguiendo los mismos supuestos de inflación, dado que si la inflación no tiende a reducirse, muchos deudores difícilmente lleguen a poder cumplir con sus obligaciones, al menos mientras los salarios e ingresos no se indexen a la par de los precios minoristas.
Si se analiza lo que sucedería con un crédito por $ 50.000 a 20 años con una tasa de 17% que ahora se reduce a 4% y que ya se pagó durante cuatro años, el resultado es algo mejor. Resulta que, bajo los mismos supuestos de inflación, si la persona decide continuar pagando la misma cuota que antes ($ 770), podría cancelar su pasivo dos años antes de lo previsto. Y en ese plazo el deudor terminaría pagando 12% menos que lo que hubiera pagado con la tasa de 17%, y sin inflación.
Concretamente, cumplidos los 18 años, en total habrá pagado $ 152.492, de los cuales $ 100.803 corresponderán a capital; y $ 51.689, a intereses. Es decir, si bien pagará mas capital del que solicitó, pagará menos intereses.
¿Qué hubiera ocurrido con la tasa de 17% sin inflación? Al cabo de 20 años, habrá pagado $ 173.348, de los cuales $ 50.000 corresponderán a capital; y $ 123.248, a intereses. Es decir, habrá cancelado el mismo capital que solicitó, pero pagará mucho más interés.
También cabe la opción más drástica: al bajar la tasa de interés de 17% a 4%, la cuota que le correspondería pagar también bajaría de $ 770 a $ 330. Si esta persona decidiera pagar sólo $ 330, al no amortizar el capital que se indexó, el resultado cambia: al cabo de 20 años, habría cancelado sus $ 50.000 de deuda, habría pagado otros $ 50.350 de intereses y, además, le estaría debiendo al Banco $ 80.155.




Dejá tu comentario