A la pregunta: «¿Cuál medida considera más adecuada en materia cambiaria?», los empresarios contestaron de la siguiente manera: El 51,8% de los ejecutivos consultados prefiere un esquema de tipo de cambio fijo o «anclado», mientras que menos de 32% prefiere mantener la situación actual de flotación cambiaria. Prácticamente la posibilidad de adopción de una canasta de monedas no es tenida en cuenta por los empresarios como una alternativa viable (aunque quizá la quieran para una nueva convertibilidad no fijada solamente al dólar, como existió 10 años).
Como se ve, la «dolarización» del menemismo no tiene gran aceptación, aunque es una variante para el «dólar quieto» que preferentemente se busca.
Frente a otra pregunta realizada por la UCES: «¿Cómo afectaron a su empresa la devaluación del peso y la flotación cambiaria?», las respuestas de los empresarios fueron contundentes en cuanto al perjuicio: de manera negativa, 13,8% de manera neutra y apenas 5,2% sostuvo que se vieron beneficiadas.
En el sector «comercio», 75,7% de las empresas se vio afectado negativamente (obvio, por la invasión de productos externos con menos margen de precios comparables hacia afuera), contra 14,3% que se benefició y 10% que no reconoció impacto positivo o negativo. En el sector «industrial», el porcentaje de empresas que fue afectado negativamente descendió a 69,2% (importan insumos ahora más caros), mientras que 15,4% declaró haberse beneficiado con la devaluación.
De la medición de la UCES a 141 empresas, 41 tienen su sede en la Capital Federal y el Gran Buenos Aires, y el resto en el interior del país. Según menciona la fuente, se respetó en la muestra «la representación proporcional de cada sector productivo de acuerdo con el Censo Nacional Económico».
Dejá tu comentario