Quien obedece también acompaña. Y, claro, algunas instituciones bancarias -seguramente por decisión de sus inversores- decidieron motu proprio interesarse en seguir la política de Redrado para bajar el dólar y castigar a los que compran a precios más altos. Combinándolo, claro, con la apuesta a futuro. En suma, buenas diferencias, que sólo un puñado de entidades conseguirá por haber seguido la política del Central. Nunca el gobierno tuvo pérdidas cuando vendió a futuro. Así razonan operadores. Y hasta ahora, por lo menos, no se equivocaron al vender a $ 3,20, ya que hoy recomprarán a $ 3,11 o menos. La contraparte son entidades que apostaron a una devaluación mayor: acumulan pérdidas por u$s 15 millones.
Con el cierre de mayo también se liquidarán los contratos del mes que se transaron en el Mercado Abierto Electrónico (MAE) y el Rofex. Según pudo determinar este diario, las posiciones abiertas por el Banco Central para este fin de mes ascienden a una cifra récord de u$s 600 millones.
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La fuerte caída del dólar de las últimas semanas generará una importante ganancia para la entidad que preside Martín Redrado. Si se estima que la baja de la divisa se acercó a 3%, un cálculo conservador establece que la ganancia de la institución llegó a no menos de u$s 15 millones, pero podría acercarse incluso a los u$s 20 millones.
La contrapartida, por supuesto, es una pérdida de proporciones similares de los inversores que compraron contratos a mayo con el dólar por encima de $ 3,20, apostando a una suba mayor de la divisa.
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