N ada tremendo, pero de todas maneras un saldo negativo. Como muchas veces hemos venido diciendo, lo de negativo no fue tanto por la merma que tuvieron las acciones, sino por el contexto en que se dio esta baja. Ya antes de que sonara la campana de largada, las operaciones a futuro prenunciaban un comienzo alcista que no sólo se dio, sino que llevó a que el Dow ganara 1,25% en la primera hora de operaciones ( responsables HP y AMD que a pesar de sus buenos balances cerraron la primera como la estrella del Dow y la segunda en baja). De ahí hasta las dos de la tarde las cosas se calmaron, pero de todas maneras el más famoso de los indicadores bursátiles seguía transitando por encima de 1% de mejora. Decimos que seguía, porque los últimos 120 minutos vieron cómo los más optimistas se iban alejando del recinto y los bajistas tomando el control del mercado, de manera que cuando se dejó de escuchar la última campanada, el Promedio Industrial perdía 0,31% para quedar en 9.937,71 puntos. Para algunos, la baja se vinculó con la nueva suba del precio del petróleo. Aquí el responsable podría haber sido el presidente Bush cuando anunció que no está dispuesto a utilizar las reservas estratégicas de crudo para morigerar la actual suba. Esto no sólo llevó a que el barril de petróleo finalizara subiendo en u$s 41,5, sino que despertó el temor de que el Ejecutivo considere la posibilidad de que eventualmente si las cosas van mal, se suspendan envíos por los conflictos en Medio Oriente. Otros, en cambio, fueron más modestos y hablaron de una operación en futuros de S&P como responsable de la baja. No importa quién tenga razón, el mercado bajó.
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