La Unión Industrial Argentina intentará avanzar en un acuerdo con sus pares brasileños de la FIESP con el único objetivo de tratar de capear juntos la crisis internacional. Según la visión de altos dirigentes de las entidades que presiden respectivamente Juan Carlos Lascurain y Paulo Skaf, la coyuntura demandaría una mayor autonomía de los países en condiciones de separar sus economías de las de las naciones más desarrolladas, que hoy son sus clientes principales.
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Por eso Skaf sería uno de los oradores centrales de la Conferencia Industrial que organiza la central fabril, y que se desarrollará a fines de noviembre. El poderoso empresario textil compartirá la palestra -tal como adelantó este diario el viernes- con el ministro de Asuntos Estratégicos de Brasil, Roberto Mangabeira Unger. El funcionario recibió el sábado a los gremialistas argentinos Julio Piumato (judiciales) y Horacio Guilini (docentes privados), con quienes compartió las mismas ideas que había intercambiado un día antes con el vice de la UIA José Ignacio de Mendiguren.
El postulado que primaría en la Conferencia Industrial es que el mundo marcha hacia un esquema más inclinado a la producción y menos a lo financiero. Esto podría ser una ventaja para los industriales, agregan quienes están al frente de la organización del encuentro.
Sin embargo, la visión podría ser calificada por muchos de miope: sin un sistema financiero fuerte y consolidado, el sector productivo carecerá de crédito.
Curiosamente, los industriales sostienen a la falta de crédito para incrementar su capacidad de producción como uno de sus reclamos centrales desde el fin de la convertibilidad.
Según trascendió, Mangabeira Unger traerá la posición de Brasilia respecto de la necesidad de que la Argentina y Brasil enfrenten, en condición de socios y no de adversarios, los efectos que sin dudas tendrá la crisis global.
En tanto, trascendió que Roberto Domenech, representantede la poderosa COPAL (alimentarias) ante la UIA será el presidente de la Conferencia Industrial. En los pasillos del edificio de Avenida de Mayo que alberga la entidad, sus directivos hacían circular la frase: «Roberto debe estar eligiendo embajada». Sucede que el año pasado la conferencia la presidió Luis Ureta Sáenz Peña, quien entonces era titular del grupo PSA Peugeot Citroën Argentina, y pocos meses después se transformaría en embajador argentino en Francia.
Bromas aparte, se sabe que la mesa chica de la UIA intentará sacudirse el sambenito de «entidad proto-oficialista» que le endilgan otros sectores, invitando a disertar a pensadores que no necesariamente comulgan con su visión de la economía. Un alto dirigente adelantó que «se va a sorprender más de uno con los nombres de algunos economistas y políticos que vamos a invitar a hablar». Hasta el año pasado el escenario del Sheraton Pilar -donde se hace la conferencias- ólo era ocupado por «propia tropa» y por funcionarios del gobierno.
En tanto, en el fin de semana corrió el rumor de que el jueves próximo la UIA junto con la Cámara Argentina de Comercio, la Cámara Argentina de la Construcción, los banqueros nucleados en ADEBA y la Bolsa porteña (o sea: el Grupo de los Siete sin el campo) más la CGT y otras entidades, habrían sido convocadas a Casa de Gobierno para una reunión que encabezaría el jefe de Gabinete, Sergio Massa, con el objeto de «revisar» la metodología y los índices del INDEC.
La especie no pudo ser confirmada: los presidentes de algunas de esas entidades ni siquiera estaban en la Argentina durante el fin de semana y otros -consultados por este diario- aseguraron desconocer en lo absoluto la convocatoria. De todos modos, varios de ellos dijeron que «no se entiende mucho para qué nos convocan: Guillermo Moreno va a seguir haciendo lo que le ordenan y, por imperio de la crisis, los índices van a ir pareciéndose cada vez más a la inflación real, que tenderá a bajar por falta de liquidez».
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