11 de agosto 2014 - 20:07

La verdadera reparación económica

La verdadera reparación económica
Por Sergio Chouza (*)

Si de políticas inclusivas se trata, el estandarte de la década lo constituye la inmensa reparación histórica en materia de previsión social y cobertura jubilatoria. En los años '90 y hasta fines de 2002 nuestro país contaba con un sistema previsional que carecía de equidad. Los abuelos que cobraban la mínima soportaban mes a mes ingresos de hambre que derivaron en movimientos de jubilados, eco de la creciente conflictividad social generalizada.

Una vez caída la convertibilidad, la recomposición progresiva del haber jubilatorio avanzó en una primera fase, que podemos ubicar entre 2003 y 2007, donde se priorizó cerrar la amplia brecha entre los montos percibidos por los diferentes segmentos de jubilados al tiempo que se derogaban las jubilaciones de privilegio. En ese sentido, se decretaron aumentos del 300% tan sólo en esos cinco primeros años.

Construidos los cimientos, en base a un marco de estabilidad social adecuado, fue turno de avanzar en la ampliación de derechos fortaleciendo el plano institucional. Así, nació la ley 26.417 de movilidad de las prestaciones del régimen previsional público. Sin ahondar en detalles, se pueden sintetizar los logros de garantizar la actualización de los haberes de forma automática, dos veces al año, con un par de datos:
  • 2054% es el aumento punta a punta. Ningún índice de variación de precios, aún bajo los escenarios más pesimistas, creció siquiera la mitad de la mejora alcanzada en el poder adquisitivo de los adultos mayores.
  • 99% se espera que sea la tasa de cobertura después de la segunda moratoria previsional, a punto de ser promulgada. Esto representa casi la universalización del derecho a la jubilación, superando los más altos estándares mundiales.

  • Volviendo a la coyuntura, nos encontramos con la nueva actualización del haber jubilatorio anunciada la semana pasada por la Presidenta. El 17,21% para el mes de septiembre implica un acumulado del 30,47% para el corriente año. Cabe resaltar que la base de cálculo de actualización de los montos se compone básicamente con dos instrumentos, la variación salarial del sector formal y las contribuciones que recauda la Anses. Ahora bien, la pregunta que surge es la siguiente: ¿es holgado o acotado el aumento obtenido en 2014? Para responder se debe examinar el comportamiento de los elementos que conforman el coeficiente de movilidad:
  • Después de la actualización de jubilaciones del mes de marzo, los recursos de la seguridad social pasaron de porcentajes superiores al 30% a estabilizarse en torno al 27% de crecimiento mensual interanual. Esto se debe a la merma en los progresos en la formalización laboral, producto del estancamiento en la actividad.
  • Los ingresos de los trabajadores formales se mantienen firmes gracias a las paritarias, acompasando el avance en el índice de precios.

  • Con todo, un buen punto de comparación se obtiene al analizar los aumentos obtenidos por los trabajadores registrados, producto de los resultados de los ajustes de las convenciones colectivas de trabajo. En tal sentido, el cierre de paritarias llevadas a cabo por los distintos gremios marca un alza promedio del orden del 29,7%. Esto es, los jubilados superaron en casi un punto porcentual a la media del incremento salarial de los trabajadores registrados.
    Otro factor que muestra la movilidad ascendente que se sigue propiciando surge de analizar qué pasaría en otros escenarios hipotéticos. Por ejemplo; en los últimos 5 años, gracias a cada aumento semestral, las jubilaciones subieron un 368% y el salario mínimo alcanza actualmente los $3.231. Sin embargo:
  • En un ajuste en base a una fórmula que sólo tuviera en cuenta la evolución de los salarios de los trabajadores registrados, el incremento aplicado hubiera sido de 303%, lo cual constituye un salario mínimo de $2.781.
  • En un ajuste en base a la fórmula del conocido "caso Badaro", el alza se hubiera traducido en una recomposición de tan sólo 249%, esto es, un salario mínimo de $2.407.

    Esta evolución favorable es posible gracias a la recuperación de los recursos de las AFJP y la posterior administración eficiente del fondo de garantía de sustentabilidad, un auténtico reaseguro ante eventuales fluctuaciones. Pero nada de esto podría obtenerse sin un Estado sólido, que no vea jaqueados sus orígenes de financiación. En tal sentido, es importante recordar que cada 100 pesos que entran a la Anses, 17 corresponden al cuestionado impuesto a las ganancias.

    Por lo tanto, cuando muchas veces se escuchan consigas esgrimidas pour la galerie, que sólo apuntan al posicionamiento de dirigentes que no tienen responsabilidad de gestión, los argentinos debemos recordar la reparación más genuina de la década, que fue la de ampliar derechos reales a los adultos mayores y establecerlo como política de Estado. Después de años de desidia de la mayoría de las administraciones, en esta década se ha promovido una verdadera reparación económica.


  • Economista del Grupo de Estudio de Economía Nacional y Popular (GEENaP)

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