Los créditos para las PyMEs podrán bajar de 25% a 9%, produciendo una verdadera revolución en el sector que es capaz de crear, cuando anda bien, 70% del PBI y 60% de la mano de obra ocupada. No es ésta la situación de los últimos tiempos, cuando las PyMEs sólo alcanzan a 4% de la masa crediticia otorgada, porque no entran en el sistema (balances, morosidad fiscal, altos costos, 5% de redescuento mensual, baja de ventas, competencia con el contrabando, recesión, dumping). César Tortorela, presidente de Garantizar, explicó que un crédito a una PyME sin aval cuesta hasta 25% y con aval de una Sociedad de Garantías Recíprocas (SGR) está en 9%. Esta revolución se hará a partir de un fuerte impulso al sistema de Sociedades de Garantías Recíprocas (SGR) y será anunciada hoy por el secretario del área, Enrique Martínez. Se estima que la cifra rondará los 1.500 millones de pesos (que aportará el BICE, como ya informó Ambito Financiero) conformados en 5 segmentos regionales: Mendoza, San Juan, Neuquén, Entre Ríos y La Pampa.
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Las SGR que están en funcionamiento actualmente son: Garantizar, respaldada por el Banco Nación y otras entidades y abierta a todo público; Compañía Afianzadora de Empresas Siderúrgicas (CAES), que es de Techint y cerrada a sus PyMEs vinculadas; Macroaval, que es semiabierta y funciona en el Norte a partir de Salta; Avaluar, de Aluar y Fate, que también beneficia a sus PyMEs vinculadas (proveedores y compradores), y Afianzar, de la láctea Mastellone y funciona avalando a tambos y transportistas, pero abierta a socios protectores. Son socios protectores los que disponen parte de sus utilidades que pagan Impuesto a las Ganancias para conformar el fondo de riesgo de este sistema y socios partícipes las PyMEs que junto con los primeros integran las SGR.
Hay presentaciones ante la SEPyME por parte de Solidum, de la nueva Bolsa de Comercio de Tucumán; Azul PyME SGR, con el Nuevo Banco Industrial Azul como protector (que llevará como distintivo los colores de Boca Juniors); Pérez Companc con trámite muy avanzado; Red Intercable (canales del interior) con más de 80 PyMEs adheridas; Hipermercado Libertad, de Córdoba, con relaciones en Francia, y últimamente también desde Córdoba se acercó un grupo de taxistas y remiseros.
Hay más empresas y organismos con intención de formar su SGR en Corrientes, Río Cuarto, Zapala, Mendoza, Tierra del Fuego y San Francisco. Todas éstas demuestran el interés por el sistema. Tanto es así que el Banco Mundial, que creó su departamento PyME a partir de la Corporación Financiera, pondría a disposición, con la condición de que sean utilizados a través de las SGR, entre 60 y 80 millones de dólares. Esta propuesta llegó a manos de Alberto Rubio, responsable de las SGR en la SEPyME en octubre pasado, poco tiempo antes del cambio de su titular. Problema I: Hasta aquí todo bien, ya que un aporte superior a 1.500 millones causará un impacto tal que no es siquiera medible. Sin embargo, hay problemas por superar. Falta saber si la decisión política es suficiente.
Uno de los problemas es que no existen SGR que puedan tener una capacidad generadora de avales por semejante cifra. Es cierto que los avales serán sectoriales, pero no hay que esperar la utopía de que socios protectores, por región, aporten al indispensable fondo de riesgo por los montos de que se trata. Es muy difícil imaginar a grandes empresas arriesgando dinero para avalar a PyMEs que no les son vinculadas. Néstor Kreimer, quien está llevando adelante las tres más grandes presentaciones (Pérez Companc, Red Intercable y otra que no quiere ser identificada todavía) propone que «la mitad de los fondos del BICE se constituyan en aportes a fondos de riesgo de las SGR y la otra mitad se destine a otorgar créditos a través de fideicomisos a tasas casi subsidiadas (las del BICE) contra los avales ahora sí sustentados en SGR con sólidas espaldas constituidas por los propios aportes del BICE. Cabe recordar que el Banco Nación, por ejemplo, en Garantizar es protector y también concede préstamos avalados por esa SGR.
Esta operatoria, que casi seguramente será la definitivamente adoptada, funcionará como fuerte estrategia de «semillero» (así lo llaman los técnicos de la SEPyME) para el desarrollo del sistema de garantías, ya que una vez puesto en marcha el apalancamiento que significa la presencia de los fondos del BICE, muchos bancos verán el gran negocio de constituirse en socios protectores de esas nuevas SGR. Problema II: El Congreso nacional dictó en agosto pasado la Ley 25.300, que modificó el artículo 34 de la ley original 24.467 estableciendo que las SGR sólo podrán avalar a un mismo acreedor «hasta 25% de su capacidad de generación de garantías». El problema surge porque los socios protectores, que ponen su dinero en el fondo de riesgo aspiran razonablemente a potenciar sus propios negocios con las PyMEs vinculadas. Es el caso de las que ya funcionan, Avaluar, Afianzar y CAES, que otorgan avales a sus PyMEs proveedoras, transportistas y clientes. Esta intención se repite entre las que quieren constituirse en SGR pero ven en ese límite de 25% un impedimento a sus negocios y se preguntan si vale la pena. «Es que hay quienes creen que a los protectores nos importa sólo bajar nuestro Impuesto a las Ganancias», dijo un cordobés preocupado, mientras recordaba los fundamentos del capitalismo.
En números es más fácil de entender: una SGR que tiene por ley 120 socios adherentes y un capital de riesgo de sus protectores de, por ejemplo, 100 pesos, sólo puede usar 25 pesos para avalar créditos a las PyMEs que se asociaron para crear la SGR de que se trate. No alcanza.
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