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2 de junio 2008 - 00:00

Lanzan plan por estallidos sociales

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Roma (AFP, EFE) - Líderes de 193 países, entre ellos los jefes de Estado de la Argentina, Brasil, Francia y España debatirán esta semana en Roma la manera de encontrar un remedio a la grave crisis mundial provocada por la suba de los precios de los alimentos y del petróleo.

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La cumbre extraordinaria, convocada desde mañana y hasta el jueves por la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), tiene como objetivos adoptar políticas y estrategias para garantizar la seguridad alimentaria y hacer frente al alza de los precios de los alimentos.

Además de Cristina de Kirchner (ver nota aparte), entre las personalidades que confirmaron su presencia en Roma figuran los presidentes Lula da Silva (Brasil), Nicolas Sarkozy (Francia), Hosni Mubarak (Egipto) y Mahmud Ahmadinejad (Irán), así como los jefes de gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero, y de Japón, Yasuo Fukuda. También asistirán los jefes del Banco Mundial, Robert Zoellick, y del FMI, Dominique Strauss-Khan.

Actualmente, unos 850 millones de personas en todo el mundo sufren hambre y, de esa cifra, 820 millones viven en países en vías de desarrollo, según datos de la FAO. El aumento de los precios de los alimentos y el hecho de que el año pasado las provisiones mundiales de cereales fueran de 420 millones de toneladas, un mínimo histórico desde 1983, hizo que la FAO diera la alarma y comenzara a gestarse esta conferencia.

  • Perspectiva

  • Zoellick advirtió que la nueva crisis alimentaria «puede provocar un desastre sin precedentes y de proporciones mundiales». Por su parte, el subdirector de la FAO, el español José María Sumpfi, explicó que «si los precios bajan al menos un poco, en seis meses esas personas dejan de padecer hambre. No es un proceso irreversible, por eso hay que hacer algo».

    El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, quien pronunciará un discurso mañana en la inauguración de la conferencia, deberá proponer un «plan de acción» inmediato para aliviar la situación humanitaria.

    El plan, elaborado por una «célula de crisis» creada hace un mes por los jefes de las agencias de la ONU, del FMI y del Banco Mundial, se propone hacer frente al dramático incremento de los precios y evitar los estallidos sociales.

    Para varios países europeos o en desarrollo (como Cuba o Venezuela), parte de la responsabilidad del aumento de los precios de los alimentos incumbe al boom de los combustibles alternativos (etanol o biodiésel), que en muchos casos destinan productos comestibles a la fabricación de carburantes.

    Una versión que rebate Brasil -principal productor mundial de etanol, junto con Estados Unidos-, que ve en los biocarburantes una posibilidad para muchos países pobres de salir de la dependencia petrolera.

    El presidente Lula considera, además, que el alza de los precios se debe al aumento de la demanda por parte de importantes países emergentes como China, la India y Brasil, así como al proteccionismo agrícola de Estados Unidos y Europa.

    De cualquier forma, la tendencia a la alza de los precios de los alimentos no parece que fuese a revertirse en el corto plazo. «Los precios agrícolas permanecerán en niveles muy elevados durante los próximos diez años. Carne, azúcar y leche aumentarán entre 30% y 60%. Los aceites vegetales tendrán incrementos de 80%», advirtió un reciente informe de la FAO y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

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