El enfoque de esta reforma es muy bueno porque se le da prioridad a reformar la administración fiscal. Al unificar la recaudación en la AFIP, se buscan efectos rápidos como para que el aumento eventual en la recaudación dé lugar a reducciones paulatinas en retenciones a las exportaciones y débitos bancarios, algo que hoy no se podría hacer. En el corto plazo, esta reforma va a dar buenos dividendos y eso va a permitir reducir impuestos y transparentar el mercado laboral. Hay otras cuestiones importantes como la revisión del sistema de monotributo que da lugar a la práctica del enanismo fiscal (cuando los contribuyentes se colocan en una categoría menor a la que les corresponde). Pero no soy tan partidario de anunciar penas o de establecer figura de asociación ilícita para el caso de facturas apócrifas porque eso requiere probar el dolo eventual que es muy difícil. Pero para que esta reforma sea completa, en dos o tres semanas el Presidente debería hacer un planteamiento igual para el gasto público. Que se les exija también a los funcionarios deciascir a dónde van los fondos y cuáles son las penas. Si no, algunos pueden quedar con la sensación de que es más de lo mismo.
Encarar la lucha contra la evasión está bien porque genera ineficiencias. Pero toda esa energía que el gobierno está poniendo en esta reforma, debería estar puesta primero en reconstruir el sistema financiero, en renegociar con las privatizadas y en renegociar la deuda. Toda esa energía la pondría en reconstruir tres de las cosas que se destruyeron en el último año y que será lo que nos permitirá crecer.
Además diría: mientras tengamos alícuotas a niveles salvajes como ahora, siempre habrá evasión; mientras se siga gastando como ahora, habrá evasión; y tercero, no perdamos de vista que la gran evasión está en la clase media y baja que evaden para sobrevivir. La gran evasión no está en las grandes empresas.
El gobierno en lugar de aprovechar el crecimiento económico que se está logrando para reconstruir lo que se destruyó, está tomando una postura contestataria sin sentido.
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