Sin duda, lo más duro de la gira por el Viejo Continente para Lavagna será su desembarco en Alemania. El gobierno reelecto de Gerhard Schröder mantuvo en todo momento una actitud de dureza respecto de la negociación argentina con el FMI.
Tratándose de uno de los países con más peso en el directorio del organismo, y considerando que el director gerente de la institución, Horst Köhler, es alemán, se trata de una contra sustancial. El funcionario argentino procurará ablandar esta posición, que se convirtió en uno de los principales obstáculos en el acercamiento con el Fondo.
En Italia, en cambio, la preocupación central pasaría por la situación de cientos de miles de ahorristas que compraron bonos argentinos emitidos en euros que dejaron de pagarse. Se trata, en muchos casos, de pequeños tenedores que terminaron adquiriendo títulos por más de 12.000 millones de euros, lo cual generó un gran dolor de cabeza para los bancos colocadores de ese país.
Con Francia y España, en cambio, los temas centrales pasarán por la situación de los servicios públicos. Justamente, empresas de ambos países (en algunos casos estatales) son las principales inversoras en concesionarias de luz, gas, electricidad y telefonía de todo el país que fueron privatizadas a principios de los '90.
Antes de partir, Lavagna dejó algunos conceptos respecto de la gira que lo tendrá durante toda la semana en Europa:
• En lo que respecta a la negociación con el FMI, cada país tiene su propia visión, su propia concepción de las cosas. Italia, Francia y España han sido claramente cooperativos. Alemania ha tenido una actitud más distante.
• Los países germánicos y nórdicos han sido un poco más duros con nosotros en el FMI, están más alejados. El factor cultural juega, y eso nos ayudó con países como Italia o Francia. También el factor económico es muy importante. Las inversiones de Italia, España y Francia en la Argentina son mayores que las inversiones de origen alemán u holandés.
• No necesariamente me voy a encontrar con asociaciones de tenedores de títulos. Pero seguramente el tema de la renegociación de la deuda va a salir en algunas de las discusiones con empresarios. Voy a ratificar que en los próximos diez días vamos a empezar el proceso de negociación con los sectores privados, aun cuando no hayamos terminado con el Fondo.
• Los pronósticos que hacían los economistas de todo el mundo eran muy negativos: hiperinflación, colapso del sistema financiero y demás. Las cosas cambiaron muy rápidamente, pero en el resto del mundo hay un retraso de percepción.
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